Un análisis de datos indica que el yuan chino se encuentra infravalorado respecto de los fundamentos económicos, lo que contribuye a la competitividad de las exportaciones del país asiático. El informe combina el tipo de cambio real, las economías de escala y la política industrial.
El yuan chino volvió a ser una fuente relevante de competitividad externa, según un análisis que combina el tipo de cambio real, las economías de escala y la política industrial. El informe señala que la ventaja competitiva de China no se explica únicamente por la productividad industrial, sino que también influye la subvaluación del renminbi.
De acuerdo con estimaciones citadas en el análisis, la brecha entre el valor del yuan y el consistente con los fundamentos económicos se amplió desde 2018/19 hasta alcanzar aproximadamente –35% en 2026, según la estimación de Brad Setser. El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó el fenómeno y estimó que el superávit de cuenta corriente chino alcanzó 3,3% del PIB en 2025, favorecido por exportaciones fuertes, demanda interna débil y una depreciación del tipo de cambio real.
El informe detalla descuentos de precios respecto de competidores internacionales en diversos productos: robots industriales (–17%), baterías (–23%), excavadoras (–25%), vehículos eléctricos (–32%), heladeras (–38%), smartphones (–40%), calzado (–53%), pantallas LED (–57%), camiones pesados (–58%) y paneles solares (–63%).
El análisis identifica cinco mecanismos que se potencian mutuamente: el tipo de cambio depreciado, las economías de escala, la integración de cadenas productivas, la política industrial y la debilidad de la demanda interna china. Estos factores combinados generan una capacidad exportadora con precios excepcionalmente bajos.
El informe señala que la competitividad china ya no se basa exclusivamente en salarios bajos, sino que combina ventajas de costos con acumulación de capacidades tecnológicas. En sectores como baterías, autos eléctricos, robots industriales, smartphones y paneles solares, los descuentos de precios son significativos.
En el plano macroeconómico, el FMI advierte sobre los desequilibrios globales y la necesidad de un rebalanceo en China hacia un mayor peso del consumo interno. El informe de julio de 2026 indica que China y Estados Unidos son los principales impulsores de esos desequilibrios.
El análisis concluye que la política macroeconómica y la política de desarrollo productivo no pueden analizarse por separado. Tipo de cambio, apertura comercial, financiamiento, innovación, escala, inserción internacional y construcción de capacidades forman parte del mismo problema.
