El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, señaló que la inflación subyacente aún no muestra avances suficientes y que la política monetaria actual no puede describirse como restrictiva. Los mercados elevaron sus apuestas por un aumento en la reunión de septiembre.
JACKSON HOLE, Wyoming.– El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, advirtió este viernes sobre la persistencia de la inflación en Estados Unidos y dejó abierta la posibilidad de una nueva suba de las tasas de interés en la próxima reunión del banco central, prevista para el 15 y 16 de septiembre.
“Debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo pendiente”, afirmó Warsh durante su primer discurso como titular de la Fed en el simposio anual de Jackson Hole, en Wyoming.
Warsh evitó anticipar explícitamente el próximo movimiento de la institución, pero sostuvo que, en las condiciones actuales, resulta difícil describir como “restrictiva” la política financiera estadounidense. Tras sus palabras, los operadores elevaron sus apuestas por un aumento de tasas: el mercado pasó a asignar aproximadamente las mismas probabilidades a una suba que a una decisión de mantenerlas sin cambios, frente a cerca del 40% antes del discurso. El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años avanzó hasta su nivel más alto en aproximadamente un mes.
La inflación bajó considerablemente desde los máximos posteriores a la pandemia, pero lleva más de cinco años por encima del objetivo del 2% del banco central y en los últimos meses dejó de mostrar avances significativos. El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), la medida preferida por la Fed, se ubicó en julio en un 3,7% interanual, sin cambios frente al mes anterior. Warsh señaló que aproximadamente la mitad de los bienes y servicios incluidos en ese indicador todavía registra aumentos superiores al 3% anual.
“Los datos recientes no me dicen que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa”, afirmó. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se situó en un 3,3%.
La Fed mantuvo las tasas sin cambios durante todo 2026. En su reunión de julio dejó el tipo de referencia en un rango de entre 3,50% y 3,75%, donde permanece desde diciembre. En esa ocasión, tres responsables de política monetaria votaron a favor de aumentar el costo del dinero.
Warsh también destacó que los mercados de crédito y préstamos muestran pocas señales de estar siendo frenados por la política monetaria actual. Antes de su discurso, los inversores asignaban cerca de una posibilidad entre tres a un incremento en septiembre y estimaban en más de un 90% la probabilidad de al menos una suba antes o durante la reunión de diciembre.
El dilema para la Fed es que las presiones sobre los precios conviven con señales contradictorias sobre la economía. El PBI creció a una tasa anualizada de 1,5% en el segundo trimestre, frente al 2,1% del trimestre anterior. Pese a esa moderación, Warsh sostuvo que la economía mostró una resistencia mayor de la esperada.
“Me impresiona el desempeño general de la economía, que parece haberse fortalecido”, afirmó, y mencionó la inversión empresarial, las ganancias corporativas y el gasto de los consumidores como factores positivos. El consumo aumentó un 0,2% en julio, los ingresos personales crecieron un 0,4% y el ingreso disponible avanzó un 0,5%. La tasa de ahorro personal se ubicó en apenas un 3%.
Warsh dedicó parte de su discurso al impacto de la inteligencia artificial, a la que describió como un potencial “punto de inflexión en la historia”. La Fed creó un grupo de trabajo para analizar sus efectos sobre la productividad y el mercado laboral.
En materia de empleo, la tasa de desempleo se mantiene en torno al 4,1%, un nivel que Warsh calificó como “compatible con el pleno empleo”. “En lo que respecta al aspecto del empleo dentro del mandato dual de la Reserva Federal, a nuestro país le va bien”, sostuvo.
Warsh insistió en que las tasas de interés de corto plazo siguen siendo la principal herramienta de la Fed y evitó ofrecer pistas explícitas sobre sus próximas decisiones. “No sería apropiado”, argumentó.
La próxima reunión de la Fed se celebrará el 15 y 16 de septiembre. Antes se conocerán nuevos datos sobre empleo e inflación correspondientes a agosto, que podrían resultar decisivos para la discusión.
El endurecimiento del tono de Warsh se produce bajo presión política. El presidente Donald Trump ha reclamado reiteradamente tasas más bajas y ha lanzado ataques contra la conducción de la Reserva Federal, mientras su gobierno mantiene una disputa con la gobernadora Lisa Cook.
Agencias AFP, ANSA y Reuters
