La segunda cumbre de bioetanol realizada en Tucumán convocó a más de 400 participantes, entre legisladores, funcionarios, empresarios y técnicos, para analizar el estancamiento del sector y las posibles modificaciones al marco regulatorio.
Más de 400 personas, entre senadores, diputados, gobernadores, funcionarios nacionales y provinciales, representantes de organismos internacionales, industriales de la caña y del maíz, empresarios, técnicos, académicos y proveedores de tecnología, participaron en la II Cumbre de Bioetanol, organizada por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT) en el Hotel Catalinas de San Miguel de Tucumán.
El encuentro se desarrolló en un contexto de estancamiento del corte de bioetanol en el 12% desde hace casi una década. Según datos expuestos durante la cumbre, la producción de alcohol de caña pasó de 200.000 a 600.000 metros cúbicos en los últimos quince años, mientras que la superficie sembrada con caña de azúcar aumentó de 280.000 a 420.000 hectáreas. El etanol de maíz aporta actualmente otros 600.000 metros cúbicos.
Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, afirmó: “Estamos cansados de ver cómo crecen nuestros vecinos y nosotros no”. Según Adam, si una quinta parte del consumo argentino se moviera hacia un mercado voluntario, la demanda adicional sería cercana a los dos millones de metros cúbicos de etanol, casi el doble de la producción actual conjunta de caña y maíz.
Durante la cumbre se mencionaron proyectos de inversión en el sector. BIOVI, impulsado por productores agropecuarios, proyecta una planta en General Villegas; Agricultores Federados Argentinos (AFA) tiene planes similares, y en la provincia de Buenos Aires avanza una iniciativa vinculada al grupo Bahía Energía. En el sector cañero, se analizan ampliaciones de destilerías y el modelo de plantas flex, que permite producir alcohol con caña durante la zafra y con maíz en el resto del año.
Flavia Royón, senadora nacional por Salta y exsecretaria de Energía de la Nación, declaró: “Me cuesta entender como en el norte argentino, que tiene el maíz más barato del país, no produce etanol a partir de ese grano”. Royón es autora de uno de los siete proyectos con estado parlamentario que buscan modificar el marco regulatorio del bioetanol.
El proyecto con mayores posibilidades políticas, según lo señalado en la cumbre, es el presentado por Patricia Bullrich, que cuenta con respaldo de la industria del etanol. La iniciativa propone elevar el corte al 15%, permitir el uso voluntario por encima de esa cifra, habilitar a las petroleras a participar en la producción por encima del 15% y autorizar a las provincias a adoptar porcentajes superiores de biocombustibles en sus jurisdicciones.
En relación con la producción de caña, se informó que este año volverá a quedar caña sin cosechar, debido a que la capacidad de molienda muestra límites. La caña no puede almacenarse ni exportarse en bruto, por lo que debe procesarse rápidamente. El bioetanol permitió que una parte de la caña no dependa exclusivamente del mercado del azúcar.
Durante la cumbre también se exhibieron kits electrónicos para convertir vehículos de calle en flex, que permiten utilizar cualquier proporción de etanol y nafta. Además, se anunció que el año próximo despegará desde Bahía Blanca un cohete impulsado con etanol.
