Romina Scioli, viuda de Cristian Zárate, declaró este miércoles en el juicio contra el ex cirujano Aníbal Lotocki y lo calificó de “asesino”. El acusado enfrenta cargos por homicidio simple con dolo eventual.
Buenos Aires, 19 agosto (NA) — Romina Scioli, la viuda de Cristian Zárate, el hombre de 50 años fallecido durante una operación realizada por el ex cirujano Aníbal Lotocki, declaró este miércoles en el juicio y calificó al acusado de “asesino”.
“Lo que hizo el asesino de Lotocki lo podrían haber frenado”, expresó la mujer al apuntar contra el imputado por el delito de homicidio simple con dolo eventual, cuya pena en expectativa va de ocho a 25 años de prisión.
Scioli, que lloró en varias oportunidades durante su testimonio, consignó que su esposo no consumía drogas ni alcohol, tampoco comía en “exceso” y “no tomaba medicación”, y sostuvo que Zárate le contó que “se iba a operar una hernia”.
En este sentido, rememoró que el 15 de abril de 2021, día del procedimiento, Cristian ingresó al Centro Médico Conde (CEMECO), ubicado en el barrio porteño de Caballito, acompañado de su amigo Pablo, y criticó el rol de los acusados porque “no hicieron nada” y “lo abrieron dos veces en un lugar que no estaba habilitado, que no entraba una camilla en el ascensor”.
Según Scioli, los fármacos que le suministraban no aliviaron el dolor y describió que el paciente perdió mucha sangre tras la cirugía, mientras que pasó frío durante la noche.
Romina solicitó a los jueces Pablo Vega, Julián López Casariego, Juan Giudice Bravo y María Eliza Gaeta, miembros del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.° 17 de la Ciudad de Buenos Aires, una sentencia ejemplar para Lotocki y los demás sindicados: “Les pido que hagan algo, que sea esclarecedor, porque este hombre no puede estar en sociedad”.
Además de Lotocki, llegaron a juicio oral la contadora y directora del sanatorio, Andrea Isabel Torelli; el médico especialista en cirugía plástica Daniel Enrique Zambrano García; el médico anestesiólogo Santiago Luis Olguín; el médico y cirujano plástico Polansky Peláez Hoyos y la médica anatomopatóloga Silvia Mabel Fernández.
Por otro lado, se acusa a la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek por presuntamente haber ocultado el teléfono de Lotocki para que no lo hallaran los investigadores, lo que se catalogó bajo la calificación de encubrimiento agravado.
Todos los implicados están acusados también por las lesiones gravísimas a cinco pacientes durante diversos procedimientos médicos.
