El Banco Central de la República Argentina (BCRA) enfrenta el desafío de regular el creciente ecosistema de billeteras virtuales y fintech, como Mercado Pago, sin comprometer la seguridad del sistema financiero. La reforma de su Carta Orgánica impulsada por el Ejecutivo no contempla explícitamente esta función, que históricamente ha sido clave para la estabilidad financiera del país.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) tiene entre sus funciones históricas la de preservar la estabilidad financiera, un rol que hoy se ve desafiado por la creciente competencia entre los bancos tradicionales y las empresas tecnológicas de pagos, como Mercado Pago. La reforma de la Carta Orgánica impulsada por el Ejecutivo, que actualmente se encuentra en tratamiento legislativo, no contempla de manera explícita esta función, según el análisis de la propuesta.
La Carta Orgánica del BCRA, desde su creación en 1935, le asignó el rol de “banco de bancos”, con atribuciones que incluyen autorizar la apertura o cierre de entidades financieras, otorgar licencias, controlar la solvencia patrimonial, verificar la liquidez, supervisar el riesgo crediticio, inspeccionar balances, aplicar sanciones e intervenir entidades en dificultades. La reforma de 2012 amplió su mandato para preservar la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
En el marco de sus funciones, el BCRA ha debido intervenir en diversas crisis bancarias a lo largo de la historia argentina. Entre 1980 y 1982, tras la reforma financiera de 1977, quebraron más de setenta entidades, entre ellas el Banco de Intercambio Regional (BIR), el Banco de los Andes, el Banco Oddone, el Banco Internacional y el Nuevo Banco de Italia y Río de la Plata. Durante la convertibilidad, se produjeron fusiones, absorciones y liquidaciones de entidades como el Banco Mayo Cooperativo, el Banco Patricios, el Banco Crédito Provincial, el Almafuerte, el Balcarce, el Israelita de Córdoba, el Comercial del Norte, el Quilmes y el de Crédito Argentino, además de bancos provinciales. La crisis de 2001, que derivó en el corralito y el corralón, modificó la regulación bancaria y elevó los requisitos de capital, liquidez y administración de riesgos.
En los últimos años, el BCRA también ha supervisado la salida de bancos internacionales del país, como HSBC, Itaú y Citi, y ha dictado regulaciones para los Proveedores de Servicios de Pago (PSP), entre ellas el sistema Transferencias 3.0, que estableció la interoperabilidad de los códigos QR. La competencia entre bancos y fintech se ha intensificado, con acusaciones cruzadas: los bancos sostienen que las billeteras virtuales operan con exigencias regulatorias menores, mientras que Mercado Libre afirma que los bancos buscan proteger un mercado concentrado.
El BCRA actúa como árbitro entre ambos modelos de negocio, en un contexto de desregulación económica impulsada por el Ejecutivo. La resolución de esta tensión definirá el futuro del sistema financiero argentino, que debe equilibrar la innovación tecnológica con la seguridad de los usuarios.
