Un informe de LA NACION revela demoras y obstáculos en el acceso a diagnósticos y terapias contra el cáncer, con diferencias significativas según el sistema de cobertura.
El tiempo y el acceso a los estudios oncológicos varían entre los diferentes sistemas de cobertura en Argentina, según una investigación de LA NACION que incluyó encuestas a oncólogos y testimonios de pacientes. La Fundación Donde Quiero Estar recopiló casos como el de una paciente que debió esperar por una cirugía debido a la falta de camas, tiempo durante el cual el tumor se expandió, y otro que reprogramó turnos por demoras en la llegada de medicación.
Un estudio en el Hospital Centro de Salud Zenón J. Santillán de Tucumán, liderado por Juan José Zarba, jefe del Servicio de Oncología, encontró que ocho de cada diez pacientes con cáncer de pulmón avanzado atendidos en el sistema público perdieron la oportunidad de acceder al tratamiento dirigido más adecuado. La demora media en el testeo molecular y gestión del tratamiento fue de 52,5 días. La mitad de los pacientes inició quimioterapia de urgencia y tres de cada diez presentaron progresión fulminante o fallecieron antes de recibir un tratamiento de primera línea.
Zarba señaló que el cuello de botella comienza antes de la consulta oncológica, con demoras de hasta dos meses para estudios iniciales como fibrobroncoscopía y tomografía. En cáncer de cuello uterino, observó demoras de tres a cuatro meses desde los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento.
Según el Ministerio de Salud de la Nación, el cáncer sigue siendo la principal causa de muerte por enfermedad entre personas de 5 a 59 años, aunque la mortalidad de la mayoría de los tumores más frecuentes mostró una tendencia descendente entre 2015 y 2024, según el Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca). Los datos del Registro Institucional de Tumores de Argentina (RITA), que abarca unos 40.000 pacientes atendidos en hospitales públicos entre 2012 y 2025, indican que en los cinco tumores más frecuentes transcurren entre dos y tres meses desde el inicio de los síntomas hasta la primera consulta, y alrededor de un mes a un mes y medio hasta el diagnóstico. La mediana de tiempo hasta el tratamiento fue de un mes para tumores hematológicos y de 2,3 meses para cáncer de cuello uterino.
Una encuesta de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) a 390 oncólogos de todo el país mostró brechas en el acceso al tratamiento completo desde el inicio: 68,7% en medicina prepaga, 54,8% en obras sociales provinciales, 47,4% en obras sociales sindicales, 34,9% en PAMI y 9,9% en el sistema público. En inmunoterapias, el 89% de los pacientes con prepaga accede de manera habitual, frente al 36,1% en el sistema público, y el 10,8% nunca accede. En estudios moleculares, el 95,5% de los pacientes privados accede habitualmente, contra el 72,6% en el público, y el 8,8% no accede.
Un relevamiento de la Fundación Donde Quiero Estar sobre 153 pacientes oncológicos en CABA, Tierra del Fuego y Misiones mostró que las pacientes con cáncer de mama esperaron 125 días desde la primera consulta hasta el inicio de la terapia. Las complicaciones varían según la residencia: el 55% de los pacientes de la provincia de Buenos Aires reportó problemas para obtener la medicación, frente al 50% en Tierra del Fuego, 38% en CABA y 26% en Misiones.
En el Hospital San Bernardo de Salta, un estudio sobre 78 pacientes oncológicos en 2024 reveló que uno de cada dos inició la terapia después de las cuatro semanas recomendadas, y en el 94,7% de los casos la demora se debió a falta de medicación. Solo cuatro de cada diez pacientes que necesitaban anticuerpos monoclonales los recibieron, con una demora promedio de 8,8 semanas.
El Ministerio de Salud indicó que el acceso al diagnóstico molecular es un desafío para la medicina de precisión en oncología, y que se trabaja en fortalecer redes de laboratorios, mejorar la capacidad diagnóstica y actualizar marcos regulatorios para incorporar biomarcadores. LA NACION intentó contactar a autoridades de obras sociales sin obtener respuesta hasta el momento.
Diego Kaen, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Enrique Vera Barros de La Rioja y expresidente de la AAOC, declaró que la ANMAT aprueba nuevas drogas, pero las obras sociales y prepagas a menudo no las autorizan por el costo. Afirmó que oncólogos reciben denuncias de presión para ser removidos de cartillas por indicar medicamentos de alto costo. También señaló que menos del 30% de los pacientes con cáncer de pulmón accede a estudios moleculares, y que la mayoría de esos estudios son financiados por la industria. Propuso una compra centralizada de medicamentos oncológicos para hospitales públicos.
Adalberto Rodríguez, director del Área Técnica del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, explicó que, aunque los tiempos para cirugía o radioterapia son cortos, las terapias de precisión generan demoras por pedidos de autorizaciones y auditorías. Un oncólogo de un hospital público nacional, que pidió reserva de identidad, afirmó que a veces se indica un tratamiento alternativo por la dificultad de conseguir el óptimo en un tiempo razonable.
Varios especialistas expresaron preocupación por la integración del Instituto Nacional del Cáncer en la Dirección Nacional del Cáncer dentro del Ministerio de Salud. La cartera sanitaria sostuvo que es una reorganización administrativa que no afecta los programas. Zarba lamentó que se debilitaron programas de prevención y detección precoz, como el de test de VPH, con problemas para acceder a reactivos.
