La obra, protagonizada por Jerónimo Dodds y dirigida por Pablo Gorlero, se presenta los sábados a las 18 en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543). Duración: 60 minutos.
La obra Cuando dejé de volar, escrita y dirigida por Pablo Gorlero, se presenta los sábados a las 18 en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543). El elenco está conformado por Gonzalo Aguirre, Jerónimo Dodds y Teo Rotenberg Hirsch, con titiriteros Mariano Agustín Botindari y Diego Ferrari. Las voces en off corresponden a Patricio Coutone y Susana Dutk. El vestuario es de Luis Skupien, la música de Fernando Nazar, la escenografía de Vanesa Abramovich, el diseño de títeres de Alejandra Farley, la coreografía de Marina Svartzman y la iluminación de Bandi. La duración es de 60 minutos.
La trama sigue a un hombre que regresa a la casa familiar con un objetivo adulto no especificado en la sinopsis. Una vez dentro del cuarto de su infancia, comienza a recuperar recuerdos y seres que lo habitaron cuando era niño. Dos actores interpretan al mismo personaje –el niño que fue y el adulto que es–, quienes pueden verse y, en ocasiones, no reconocerse. Junto con ese encuentro reaparecen seres del pasado, reales o imaginarios.
La escenografía, diseñada por Vanesa Abramovich, juega con la perspectiva y el punto de fuga para darle un carácter onírico. De las paredes y muebles brotan seres vivos que dialogan con el protagonista. Muñecos y un perro adquieren protagonismo como modo de recuperar al niño que fue. Los titiriteros están presentes y visibles, y cada uno tiene un modo de andar y comportarse único. Los personajes titiriteros incluyen al Capitán Roger, Eusebio, el perro Francisco y el amigo imaginario Darío.
En el plano sonoro, la partitura busca la emoción y la construcción de distintos niveles de realidad. Jerónimo Dodds, en el rol protagónico, se desempeña sin dificultad en las exigencias vocales de la partitura musical. Las figuras adultas son cuestionadas, incluyendo la única femenina que aparece como voz para portar un discurso desolador, mientras que el padre, ausente físicamente, se presentifica a través de una carta.
La sala del Centro Cultural de la Cooperación resulta estrecha para la propuesta, y en ocasiones los performers se ven incómodos al ejecutar coreografías para las que no hay suficiente espacio escénico, ya que gran parte del espacio queda fuera de cuadro para preservar los mecanismos escénicos necesarios.
