La Alcaldía de Medellín y la Sociedad de Activos Especiales (SAE) confirmaron la extinción de dominio de un inmueble que perteneció al capo Pablo Escobar y que funcionó como museo. La propiedad será entregada a la Fundación Luna Valentina para su uso como hogar de paso para poblaciones vulnerables.
El 20 de mayo de 2026, la Alcaldía de Medellín y la Sociedad de Activos Especiales (SAE) informaron que había sido confirmada la extinción de dominio sobre un predio en el que durante años funcionó un museo sobre Pablo Escobar Gaviria.
El inmueble perteneció al capo que fundó el cartel de Medellín, pasó a ser propiedad de dos de sus hermanas, pero terminó siendo administrado por Roberto Escobar Gaviria, alias El Osito, hermano mayor del narcotraficante que fue abatido el 2 de diciembre de 1993.
El museo intervenido en Las Palmas exhibía vehículos de Pablo Escobar, muebles caleta, restos de aeronaves, la wetbike de James Bond, el primer carro de competencias del capo, una moto Lambretta utilizada con Gustavo Gaviria, la historia del barrio donado y la emblemática avioneta de la hacienda Nápoles.
La SAE entregó el inmueble a una fundación. El 9 de junio la SAE informó que realizó la primera entrega, como parte de la estrategia Bienes que Transforman, del inmueble que durante años funcionó como el denominado Museo de Pablo Escobar.
La propiedad que está ubicada en Medellín y cuenta con más de 400 metros cuadrados construidos ahora será administrada por la Fundación Luna Valentina, que funciona como un hogar de paso dirigido a poblaciones vulnerables que requieren atención y acompañamiento temporal.
La SAE confirmó que la vivienda fue uno de los escondites que utilizó Pablo Escobar antes de ser abatido en el barrio Los Olivos por las autoridades.
“Según la sentencia de extinción de dominio, la justicia estableció que la propiedad fue adquirida con recursos provenientes del narcotráfico y el lavado de activos. Además, el fallo documentó que la vivienda fue utilizada por Escobar como refugio durante los últimos meses en los que evadió la acción de las autoridades”, declaró la SAE.
Durante la entrega, la directora de la SAE, Amelia Pérez, afirmó que la intervención y el proceso de extinción de dominio del inmueble fue retardado por terceros que intentaban quedarse con el inmueble. “Aquí no ha sido fácil, y no me refiero solamente a Antioquia. En todo el país hemos tenido que enfrentar intereses de quienes durante años quisieron intervenir en las decisiones de la SAE para mantener estos bienes lejos de la gente y cerca de quienes se beneficiaron de la ilegalidad. Pero nuestra convicción ha sido clara: los activos que pertenecieron a criminales deben ponerse al servicio de las comunidades. Esta entrega es una muestra de ello y apenas es el comienzo de muchas transformaciones que seguiremos impulsando en todo el país”, sostuvo.
Pérez también se refirió a la estrategia Bienes que Transforman, creada para agilizar la asignación de activos administrados por la entidad a organizaciones sociales, comunitarias y sin ánimo de lucro que desarrollan proyectos con impacto en los territorios.
Sobre la Fundación Luna Valentina, se trata de una organización que desde 2015 trabaja por la inclusión y el bienestar de personas con discapacidad, población Lgtbiq+, jóvenes campesinos, pacientes con enfermedades de alto costo y sus familias. La entidad ha participado en procesos de incidencia social, construcción de política pública e iniciativas orientadas a la garantía de derechos de poblaciones históricamente excluidas.
Tras la entrega, el inmueble será adecuado para funcionar como un hogar de paso que ofrecerá alojamiento, alimentación y acompañamiento a personas que deben desplazarse para recibir tratamientos médicos, procesos de rehabilitación o atención especializada, así como a sus familiares y cuidadores.
“Con esta entrega, la SAE continúa avanzando en la resignificación de bienes provenientes de economías ilícitas, promoviendo su uso social y evitando que regresen a circuitos asociados a la criminalidad. La entidad reafirma así su compromiso con la transformación de estos activos en oportunidades para las comunidades, la inclusión social y la construcción de territorios más equitativos”, declaró la SAE.
