Según estimaciones de IATA, la producción mundial de combustible de aviación sostenible (SAF) será de 2,4 millones de toneladas en 2026, lo que representa el 0,8 % del consumo total y un costo de 4.300 millones de dólares para las aerolíneas.
Río de Janeiro, 6 de junio — La producción mundial de combustible de aviación sostenible (SAF) alcanzará alrededor de 2,4 millones de toneladas en 2026, según estimaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) presentadas durante la Annual General Meeting (AGM) en Río de Janeiro. Esta cifra equivale al 0,8 % del uso total de combustible de aviación en el planeta, lo que implicará un costo de 4.300 millones de dólares para las compañías aéreas.
Willie Walsh, Director General de IATA, señaló que este ejercicio se perfila como otro año decepcionante para la producción de SAF. El directivo afirmó que, a cinco años de haber asumido el compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2050, el camino para cubrir el 65 % de las necesidades del sector se vuelve cada vez más difícil. Walsh sostuvo que esta situación es consecuencia de políticas gubernamentales ineficaces y de una manifiesta falta de interés por parte de las compañías petroleras. Añadió que la actual crisis energética debería añadir mayor urgencia al desarrollo de energías renovables e incentivos, los cuales aún no se materializan para consolidar un mercado viable de SAF.
Con el objetivo de acelerar la expansión del suministro, IATA hizo un llamamiento a ejecutar una acción coordinada en torno a cuatro prioridades sectoriales:
- Ampliar el suministro de energía renovable para respaldar la producción y garantizar la disponibilidad de materias primas y energía limpia.
- Garantizar el acceso abierto a la infraestructura de combustible de los aeropuertos, incluidos oleoductos y sistemas de almacenamiento, para permitir una competencia leal.
- Reforzar el apoyo político mediante una secuenciación eficaz de incentivos a la producción y marcos de inversión que reduzcan el riesgo antes de imponer mandatos.
- Crear un mercado global con volúmenes suficientes a precios comercialmente viables, apoyado por un sistema de reserva y reclamación junto con estándares armonizados que fijen reglas duraderas.
La descarbonización del transporte aéreo también contempla el desarrollo del e-SAF (electro-SAF), un combustible producido mediante un proceso de conversión de energía a líquido (PtL) a partir de electricidad renovable, hidrógeno verde, agua y CO2, sin requerir biomasa ni aceites residuales. Sin embargo, los objetivos fijados para esta tecnología se enfrentan a una brecha severa. Mientras que la Unión Europea y el Reino Unido establecieron como meta una producción de aproximadamente 0,6 millones de toneladas para 2030, la capacidad de producción global operativa y en construcción se sitúa en torno a las 0,02 millones de toneladas, con una única planta en funcionamiento en todo el mundo. Según datos técnicos, se necesitarían cerca de 20 refinerías a escala comercial para alcanzar el volumen requerido, en un contexto donde no se tomaron nuevas decisiones de inversión definitivas para estas instalaciones durante el último año.
Por otra parte, la última encuesta de pasajeros realizada por IATA en abril de 2026 revela que existe un soporte consistente hacia la descarbonización del sector. El 89 % de los usuarios considera que la industria debe seguir reduciendo sus emisiones independientemente de los esfuerzos gubernamentales, y una proporción similar sostiene que volar es esencial y debe hacerse sostenible antes que restringir su uso. Asimismo, el 66 % de los viajeros afirmó estar dispuesto a pagar más para compensar el impacto ambiental, mientras que el 88 % ya anticipa un aumento en el precio de los pasajes debido a las inversiones en sustentabilidad.
