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Russell, Antonelli y Wolff: la interna en Mercedes antes del GP de Mónaco

El británico intenta desestabilizar con mensajes al joven italiano, puntero del Mundial de Pilotos; el jefe de las Flechas de Plata y las posibles órdenes de equipo.

En cinco grandes premios, Mercedes demostró ser la guía en el inicio del calendario de la Fórmula 1. Cuatro victorias de Andrea Kimi Antonelli y la restante obra de George Russell, el dominio que ejercen las Flechas de Plata que arribaron a la cita en Mónaco envueltas en una batalla psicológica que planteó el piloto británico, con el deseo de desestabilizar a su compañero de garaje, que es el puntero del Mundial de Pilotos y encadena un póquer de victorias.

El jefe de la escudería, Toto Wolff, observa los hechos y deja jugar a las dos espadas, aunque advirtió que las libertades se limitarán si escala la agresividad en la pista. El último episodio en Montreal dio un aviso de la rispidez, con mensajes de radio y retos, dentro de una pulseada en la que se impuso el joven italiano ante el abandono de Russell.

En Canadá, Russell perdió la flema inglesa y tras desatar su furia se tuvo que disculpar antes los oficiales de pista. Al recuperar la calma, en la calle de boxes, camino al garaje, lo cruzó Wolff para serenarlo, e inició un juego psicológico contra Antonelli, que en el podio festejó apadrinado por Lewis Hamilton y Max Verstappen. La brecha de 43 puntos de diferencia que impuso el boloñés no es una cifra indescontable, aunque el británico prefiere gravar el peso de la responsabilidad sobre su compañero.

“Si lo veo desde la perspectiva de mi competidor [por Antonelli], ahora que tienes tal margen de maniobra, parece que solo puedes conservarlo o perderlo. La victoria es suya, a menos que la pierda. Mi mentalidad es disfrutar de cada carrera, intentar ganar cada una de ellas, igual que lo hice durante toda la temporada. Voy a luchar igual, no voy a cambiar en absoluto”, declaró Russell.

Seis veces corrió Russell con la F.1 en Mónaco -cuatro con Mercedes y las restantes con Williams- y el mejor resultado fueron tres quintos puestos: en 2022, 2023 y 2024; también desde el cajón cinco de la grilla fue su mejor partida. Antonelli tendrá su segunda visita y el estreno no fue auspicioso: largó 15° –con un accidente en la Q1- y finalizó 18°.

“El error del sábado fue costoso y me aseguraré de no repetirlo”, confesó el italiano, que en la nueva visita habló de despojarse de aquellos fantasmas que lo envolvieron: “No pienso en ello. El año pasado ya quedó en el olvido. Crecí mucho desde entonces y comprendí muchas cosas. Además, en 2025, tuvimos algunos problemas con los cambios técnicos del auto durante ese período, y a eso se sumó toda la presión. Este año será otra historia”.

La seguridad que demuestra Antonelli y la soltura de un adolescente –tiene 19 años- se mezclaron en el modo de confrontar el mensaje perturbador que envió su compañero. “Hablamos después de Canadá, incluso tuvimos una reunión de equipo el martes, antes de venir a Mónaco. Sabemos lo que no puede volver a suceder entre nosotros en la pista”, dijo el líder del campeonato.

“Cuando leí su comentario, después de Montreal, diciendo que ahora lo único que puedo hacer es perder este campeonato, sonreí un poco. Hablar de estas cosas tan pronto no tiene sentido, es muy pronto. Si lo pensás bien, al final, ¿cómo puedes perder algo que no tienes? No gané el campeonato, así que ¿qué tengo que perder? Fue una estrategia para presionarme, pero no le di importancia. Hay total transparencia entre los dos garajes, no llegamos al punto de no compartir información”, afirmó el joven italiano.

En el pasado, hace una década, Mercedes fue el eje de una de las internas más agitadas en la F.1. Hamilton y Nico Rosberg fueron los protagonistas de escenas descontroladas, con el accidente en la primera vuelta del Gran Premio de España como límite para los jefes de las Flechas de Plata.

“No tenían relación, algo que siempre es malo. Estaban tan mal que ni se saludaban por la mañana. No esperaba que desayunaran juntos, porque no se caían bien y la relación era pésima”, sostuvo Niki Lauda, que era presidente no ejecutivo y accionista de Mercedes. Por las roturas de los autos en Barcelona, los pilotos debieron pagar una multa de 360 mil euros, según declaró Rosberg.

Toto Wolff, el mandamás de Mercedes, no está dispuesto a tener que revivir ese punto sin retorno y ya estableció pautas: “Siempre es más fácil decir que lo que sucedió en Canadá fue genial para el equipo y el deporte, por como disfrutamos todos viendo esa batalla. Pero es cierto hasta cierta medida: hay que mirar que estuvimos cerca [de un accidente] unas cuantas veces. La maniobra de Kimi volviendo a la pista y bloqueando los neumáticos pudo terminar en un doble abandono y no por una conducción agresiva entre ellos, si no por un error. Lo mismo con la situación en la última chicana”.

El circuito urbano de Mónaco no ofrece escapatorias ante el error, y Wolff no aceptará que sus pilotos se enreden en una batalla individual, porque Mercedes está por encima de los nombres. “Si hay margen es fácil aceptar que estén luchando hasta cierto punto, pero obviamente ese no siempre va a ser el caso. Por mucho que parezcamos muy deportivos si lo permitimos, podría generarse una situación en la que quizás debamos actuar”, afirmó el austríaco, que no vacilará en ejecutar órdenes de equipo si la rivalidad dentro del garaje se descontrola. En ese sentido, fue categórico: “No queremos empezar en la quinta carrera con titulares de Star Wars, porque no es así”.

Las calles de Mónaco esperan al nuevo episodio de la Fórmula 1, mientras espían cómo se comportarán Russell y Antonelli, las espadas de Mercedes que por ahora solo juegan con mensajes cruzados.

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