El representante y dueño de la agencia Leduar Football relató su trayectoria desde que emigró de Suecia hasta su presente en la industria del fútbol.
Matías Lipman (37), representante de futbolistas y dueño de la agencia Leduar Football, contó su historia personal y profesional en una entrevista. Nacido en Suecia, vivió allí hasta los 17 años antes de radicarse en la Argentina.
Lipman afirmó que el regreso al país implicó un proceso de adaptación: “Volver fue, en muchos sentidos, un duelo: dejé amigos, colegio e idioma. Fue una etapa de incertidumbre, pero con el tiempo entendí que también era una gran oportunidad”. Allí comenzó a estudiar Relaciones Públicas.
Consultado sobre su ingreso al mundo del fútbol, sostuvo que alrededor de los 24 años tuvo un “momento cero” de replanteo personal. “Tenía pocos recursos, pero muchas ganas de encontrar algo que me representara”, declaró.
Señaló que en 2015, con la transferencia de Ramiro Funes Mori al Everton, percibió que su esfuerzo comenzaba a dar frutos. “Era un desconocido, pero cuando logré que me escucharan, sentí que algo empezaba a acomodarse”, indicó.
Lipman explicó que realiza psicoanálisis desde su llegada a la Argentina y que esa práctica fue clave para manejar las negativas. “Es un aprendizaje constante”, afirmó.
Sobre su rol de acompañamiento a jugadores en el exterior, declaró: “Sé lo que implica llegar a un lugar desconocido. Haber vivido afuera me permite entender esas dinámicas y transmitirles tranquilidad y acompañamiento”.
Mencionó como experiencia significativa el caso del futbolista Claudio Spinelli, a quien representaron en un traslado a Ucrania durante la pandemia. “Pocos meses después estalló la guerra. Nos organizamos con Cancillería y lo sacamos del país vía Polonia. Fue un momento muy difícil que mostró que este trabajo va mucho más allá del fútbol”, relató.
Acerca de los valores familiares, destacó “la cultura del esfuerzo” heredada de sus padres, especialmente de su madre. En cuanto a la paternidad, afirmó que su hija Capri, de 4 años, “es lo que más disfruto hoy” y que ser padre “lo ordenó” y lo conectó con lo esencial. “Trato de inculcarle el disfrute y que sea buena persona”, concluyó.
