El Tribunal de Instancia número 15 de Valencia condenó a una clínica quiropráctica en Torrent a pagar una indemnización de 150.866 euros por provocar un síndrome de cola de caballo a una paciente que acudió por un problema de ciática.
El Tribunal de Instancia número 15 de Valencia ha condenado a una clínica quiropráctica en Torrent (Valencia) por provocarle un síndrome de cola de caballo a una paciente que acudió a tratarse un problema de ciática. El juzgado impuso el pago de una indemnización de 150.866 euros como compensación por las lesiones neurológicas que sufre la mujer tras una actuación contraria a la lex artis, según informó la asociación El Defensor del Paciente.
Los hechos ocurrieron en septiembre de 2020, cuando la afectada, una mujer de 32 años, acudió al centro con síntomas compatibles con una ciática en la parte izquierda. La paciente informó al personal que padecía una patología lumbar previa, una hernia discal extruida, pero los profesionales no consideraron la advertencia y realizaron manipulaciones vertebrales agresivas que estaban contraindicadas para su condición, según la asociación.
El tratamiento provocó un empeoramiento progresivo del estado neurológico de la paciente, que derivó en un síndrome de cola de caballo, una complicación grave de la columna vertebral. Esta patología suele originarse por una hernia discal en la zona lumbar, especialmente en personas con un conducto raquídeo estrecho desde el nacimiento. El síndrome causa dolor intenso en la zona lumbar, pérdida de sensibilidad en nalgas, región genital, vejiga y recto, alteraciones urinarias e intestinales, y deterioro de la respuesta sexual.
La paciente requirió múltiples cirugías en el Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia. Pese a ello, le quedaron secuelas funcionales y neurológicas, como problemas urinarios, de control de esfínteres, limitaciones funcionales severas y pérdida de calidad de vida. El testimonio de la joven fue respaldado por un informe pericial considerado por el juez como creíble, coherente y consistente, y por declaraciones de neurocirujanos del hospital que confirmaron que las lesiones fueron consecuencia directa de las manipulaciones y que las secuelas eran previsibles y evitables.
El tribunal condenó al centro al pago de 150.866 euros. Los abogados Ica Aznar y Juan Carlos Montealegre, de El Defensor del Paciente, representantes legales de la demandante, afirmaron que el caso ejemplifica los riesgos de acudir a centros quiroprácticos que a veces carecen de personal cualificado para tratar patologías óseas y musculares.
