Hedviga Golik, una mujer de 42 años, fue encontrada momificada en su departamento de Zagreb en 2008, 42 años después de su muerte. Su cuerpo permaneció intacto, con una taza de té sobre la mesa y el televisor apagado.
Hedviga Golik nació en 1924 en Rijeka, entonces conocida como Fiume, una ciudad costera del Adriático que en ese momento pertenecía a Italia. Se formó como enfermera y trabajó en el Centro de Salud de Trešnjevka, en Zagreb, durante los años 50. Tuvo un novio, conserje de un edificio en la calle Medveščak, con quien compartía la fe como testigos de Jehová. Tras la ruptura, ella se mudó al departamento de la calle Medveščak 77 en 1961.
El departamento era un ático de 18 metros cuadrados en el cuarto piso, con entrada independiente. Hedviga no tenía familia cercana en Zagreb; su hermana había roto el contacto. Vecinos la recordaban gritando sin causa aparente y corriendo por la calle, y algunos la describían como “esquizofrénica”. Una vecina, Katica Carić, relató que Hedviga bajaba una bolsa con dinero y una nota para que le dejaran productos en un cubo que subía con una cuerda.
En algún momento de 1966, Hedviga preparó una taza de té, se sentó en su sillón frente al televisor en blanco y negro y murió. Tenía 42 años. No hubo testigos. Los vecinos creyeron que se había ido, ya que ella había dicho que se ausentaría por tiempo indefinido. En 1973, un vecino reportó su desaparición a la policía, pero no se revisó el departamento. El expediente quedó archivado.
En 1981, los vecinos pagaron colectivamente la hipoteca del departamento para reclamar la propiedad. En 1998, apareció una nota manuscrita en la puerta que decía que H. Golik había sido declarada sin derecho de propiedad, pero las autoridades negaron haberla emitido; fue escrita por un vecino anónimo. Las facturas de electricidad las pagó el arquitecto original del edificio hasta su muerte a principios de 2008. Entonces, los vecinos decidieron actuar.
A mediados de mayo de 2008, tres representantes de los inquilinos forzaron la puerta. Encontraron el departamento intacto, con muebles de los años 60, telarañas en los rincones y la taza de té sobre la mesa. El cuerpo de Hedviga se había momificado naturalmente debido a las condiciones frías y secas del ático, con ventanas abiertas que permitían la ventilación. El Instituto de Medicina Forense de Zagreb realizó la autopsia sin determinar la causa exacta ni la fecha precisa de la muerte, estimada entre 1966 y 1973. Se cree que murió por causas naturales.
El cuerpo fue sepultado al día siguiente. Ningún familiar reclamó sus restos. No hubo servicio conmemorativo.
