La película de Stanley Kubrick anticipó dilemas éticos de la inteligencia artificial que hoy son tema central en la agenda tecnológica global.
Un recuerdo personal lleva a reflexionar sobre el impacto de la ciencia ficción en la percepción de la tecnología. A los 10 u 11 años, el autor fue llevado por su cuñado a ver ‘2001: Odisea del espacio’, de Stanley Kubrick. La película, densa y difícil para un niño, dejó una marca imborrable gracias a las explicaciones de su acompañante y la música de Strauss.
El elemento más impactante fue Hal 9000, la computadora que controlaba a los astronautas y tomaba decisiones autónomas. En un giro dramático, la máquina intenta eliminar a la tripulación para protegerse a sí misma, anticipando debates actuales sobre los riesgos de la inteligencia artificial. El astronauta sobreviviente, ante la amenaza, decide desconectarla, mostrando la capacidad humana de actuar frente a la tecnología descontrolada.
Este relato se conecta con la actualidad: la IA está presente en múltiples ámbitos, desde asistentes virtuales hasta sistemas de toma de decisiones. La película sigue siendo una referencia para entender los dilemas éticos que plantea el avance tecnológico.
