Federico Hernis, de 25 años, relata su lucha contra un sarcoma agresivo descubierto luego de que los calmantes no aliviaran sus intensos dolores. Su historia incluye un segundo tumor benigno y un tratamiento con quimioterapia, enfrentado con el apoyo familiar y médico.
Federico Hernis, un joven de 25 años de Villa María, Córdoba, comenzó a sufrir intensos dolores lumbares que no le permitían dormir y no cedían con medicamentos. “Eran punzantes, como si me pincharan con una aguja en la cadera”, describió. Tras estudios médicos, se le diagnosticó un tumor maligno en la zona retroperitoneal, que presionaba la vena cava.
Trasladado al Hospital Universitario Privado de Córdoba Capital, los exámenes revelaron también una masa en un testículo, la cual fue extirpada y resultó ser benigna. Sin embargo, el tumor abdominal, identificado como un sarcoma muy agresivo y poco frecuente, creció rápidamente de 12 a 20 centímetros en tres semanas.
Por indicación oncológica, Federico inició un tratamiento de seis ciclos de quimioterapia. Cada ciclo consistía en tres días de internación seguidos de 21 de descanso. “Sentí un miedo que me apretaba el pecho”, admitió sobre el inicio del tratamiento, pero destacó el apoyo de su familia, su pareja Micaela y el equipo médico.
El joven, quien trabajaba en un lavadero y daba clases de boxeo, subrayó la importancia del acompañamiento emocional y la claridad de los profesionales durante el proceso. Actualmente, continúa su camino hacia la remisión, enfocado en la recuperación.
