Tras la pérdida del poder del primer ministro húngaro, aliado de Javier Milei, el Gobierno argentino se abstuvo de comentarios oficiales mientras la oposición local criticó la relación.
El resultado de las elecciones en Hungría, que determinaron la salida del primer ministro Viktor Orban tras 16 años en el poder, ha generado repercusiones en el ámbito político argentino. El presidente Javier Milei, quien mantuvo encuentros y exhibió cercanía con el mandatario húngaro, no realizó declaraciones oficiales al respecto en las primeras horas tras conocerse el resultado.
Desde el Gobierno nacional primó el silencio. En sus redes sociales, el presidente Milei compartió noticias sobre gestión doméstica, como operativos contra el narcotráfico y datos económicos, sin referirse al traspié electoral de su aliado. Esta actitud contrasta con la amplia difusión oficial que se le dio a la visita de Milei a Budapest hace dos semanas.
Fuentes de la Cancillería argentina no descartaron, al cierre de esta información, emitir un comunicado dirigido al ganador de la contienda, Peter Magyar, aunque sin precisiones concretas. Esta postura difiere de la celeridad con la que el Gobierno felicitó a otros líderes afines en comicios recientes en la región.
Por otro lado, distintos referentes de la oposición argentina se manifestaron sobre el resultado. El diputado Esteban Paulón (PS) calificó la derrota de Orban como “una gran noticia para la democracia”, mientras que Myriam Bregman (FIT) se refirió al mandatario húngaro como “otro amiguito de Milei que pierde las elecciones”. Desde el espacio del PRO también hubo comentarios, vinculando el resultado con una “derrota del populismo”.
La relación entre Milei y Orban se había fortalecido en los últimos años, basada en coincidencias ideológicas en lo económico y en una postura crítica hacia ciertas políticas de la Unión Europea.
