Este sábado comenzaron en Islamabad las primeras conversaciones directas entre delegaciones de Estados Unidos e Irán, con la mediación de Pakistán. La agenda incluye puntos clave como el tráfico en el estrecho de Ormuz, el cese de hostilidades en Líbano y el desbloqueo de activos iraníes.
En un hecho de relevancia internacional, este sábado se iniciaron en Islamabad, Pakistán, las primeras negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán, tras un período de frágil tregua. Las delegaciones, encabezadas por el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, mantuvieron previamente reuniones por separado con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
Si bien fuentes pakistaníes e iraníes confirmaron el inicio del diálogo tras avances en conversaciones preliminares y una reducción de ataques en el sur de Beirut, aún no se precisó la agenda formal ni el formato definitivo de las mismas.
La negociación presenta varios frentes complejos. Estados Unidos busca garantías para la plena reanudación del tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial. Irán, por su parte, insiste en un cese al fuego que incluya a Líbano y prioriza el levantamiento de sanciones y el desbloqueo de sus activos congelados, medidas que han impactado su economía.
Washington ha expresado disposición a un alivio significativo de las sanciones, pero lo condiciona a concesiones de Teherán en sus programas nuclear y de misiles. En este sentido, Estados Unidos e Israel buscan una reducción drástica de las capacidades misilísticas iraníes, algo que el régimen ha declarado “innegociable”. El control del enriquecimiento de uranio es otro punto central, con pedidos explícitos para que Irán entregue sus reservas de material altamente enriquecido.
Otros temas en discusión, según un acuerdo de diez puntos presentado por Irán, incluyen una posible indemnización por daños de guerra y la exigencia iraní de retirada de fuerzas estadounidenses de la región y un compromiso de no agresión. El desarrollo de estas conversaciones en Pakistán es observado de cerca por la comunidad internacional, dado su potencial impacto en la estabilidad de Medio Oriente.
