La misión Artemis II de la NASA completó con éxito el primer sobrevuelo tripulado de la Luna en décadas, capturando fotografías únicas y superando récords de distancia.
La misión Artemis II de la NASA marcó un hito en la exploración espacial al concretar el esperado sobrevuelo tripulado de la Luna y capturar imágenes en alta definición consideradas históricas. Tras este logro, la nave Orión regresó a la Tierra. Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando la cápsula quedó incomunicada durante unos 40 minutos al atravesar el lado oculto del satélite. En ese lapso, los astronautas Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen observaron un fenómeno único: la salida y la puesta de la Tierra desde el espacio profundo.
“Es maravilloso escuchar de nuevo de la Tierra”, expresó Koch al restablecerse la comunicación. Al ritmo de “Back In Black” de AC/DC, la NASA compartió las impactantes imágenes. Entre ellas se destaca la llamada “puesta de la Tierra” (Earthset), donde el planeta aparece ocultándose detrás del horizonte lunar. Este registro evoca a la legendaria foto “Earthrise” de la misión Apolo 8 en 1968, pero mostrando un “atardecer” terrestre visto desde la órbita lunar con tecnología de alta definición.
Artemis II también rompió un récord: la tripulación alcanzó los 406.771 kilómetros de distancia de la Tierra, superando la marca establecida por la misión Apolo 13 en 1970. Durante seis horas, los astronautas recorrieron el lado oculto de la Luna, observando una superficie marcada por impactos cósmicos y registrando destellos provocados por meteoritos.
Desde el Centro Espacial Johnson, científicos siguieron en tiempo real los datos enviados por la nave, en lo que representa el primer regreso de astronautas a las cercanías del satélite desde la era Apolo. La misión incluyó una intensa agenda científica: los astronautas analizaron 35 puntos de interés geológico, como antiguos flujos de lava, grandes cráteres y zonas históricas como los sitios de alunizaje de Apolo 12 y 14.
Uno de los momentos más emotivos fue la propuesta de nombrar dos cráteres: “Integrity”, en honor a la cápsula, y “Carroll”, dedicado a la esposa fallecida del comandante Wiseman. “Es un punto brillante en la Luna… y nos gustaría llamarlo Carroll”, expresó Hansen conmovido.
La nave Orión regresó mediante una trayectoria de retorno libre, que utiliza la gravedad lunar para mayor seguridad. Durante el regreso, la tripulación también presenció un eclipse solar, otro fenómeno excepcional que se suma a la lista de experiencias únicas de la misión.
