La cancelación de acuerdos de cooperación médica con varios países deja a los profesionales de la salud cubanos ante la disyuntiva de regresar a su país o permanecer en el exterior, en un contexto de crisis económica y presiones diplomáticas.
La crisis energética y económica que afecta a Cuba tiene repercusiones en los médicos que trabajan en misiones fuera de su país, especialmente tras las recientes cancelaciones de convenios con varias naciones. En los primeros meses de 2026, Guatemala, Honduras, Jamaica, Guyana y Antigua y Barbuda decidieron cancelar o no renovar los acuerdos de cooperación médica.
Esta situación coloca a los profesionales de la salud ante una encrucijada: permanecer en sus lugares de trabajo o regresar a Cuba. Según informaciones de medios como CiberCuba, el gobierno cubano califica a los especialistas que no regresan como “desertores” o “traidores a la patria”, aplicando sanciones que incluyen una prohibición de ingreso a la isla de ocho años.
Frente a este escenario, han surgido iniciativas como el proyecto Equipos Verdes en Guatemala, que busca integrar a los profesionales al sistema de salud local sin depender del convenio bilateral con La Habana. En contraste, en Jamaica, 277 profesionales de la salud decidieron regresar a su país de origen tras declinar la oferta de quedarse.
El programa de brigadas médicas cubanas, que comenzó hace más de 60 años, representa una de las mayores fuentes de divisas para la isla. Según el periódico oficial Granma, en 2024 más de 20.000 profesionales médicos cubanos prestaban servicio en más de 50 países, brindando asistencia principalmente a comunidades empobrecidas y zonas rurales.
No obstante, el programa ha sido objeto de críticas. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo ha calificado de “trabajo forzoso” y “trata de personas”, argumentando que los participantes son coaccionados y mal remunerados. Por su parte, el gobierno cubano retiene aproximadamente el 85% del salario que los países anfitriones pagan por los servicios, según reportes.
La política de Estados Unidos hacia estos profesionales ha variado. Bajo la administración de George W. Bush, se creó un programa que permitía a los médicos cubanos en el exterior buscar asilo y obtener residencia. Sin embargo, en años recientes, el gobierno de Donald Trump revocó visas e impuso restricciones a funcionarios de países que colaboraban con Cuba en estos programas.
La reconfiguración de estos convenios continúa, con otros países del Caribe como Bahamas, Antigua, Dominica y Santa Lucía manifestando interés en modificar la forma en que remuneran a los médicos cubanos.
