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Carta al director: reflexiones sobre la certeza y el conocimiento científico

Un lector aborda la tensión entre las creencias personales y el método científico, y menciona hitos históricos y anomalías médicas que plantean interrogantes.

En una carta al director, Jerónimo Bertoni reflexiona sobre la convivencia de múltiples realidades de sentido y la validez práctica que se otorga a aquellas que no entorpecen el desenvolvimiento cotidiano. Señala que, aunque se especule con que la realidad física es una simulación holográfica o que la existencia es un sueño lúcido, al retirar una olla hirviendo del fuego se utiliza un trapo para no quemarse.

Bertoni sostiene que el aspecto más relevante de esta contradicción no radica en clasificarla técnicamente, sino en observar cómo se actúa a partir de conocimientos utilitarios mientras se preservan interrogantes sobre la estructura de lo real. Afirma que las creencias son difíciles de transformar y que, cuando se modifican, se altera la percepción del entorno.

El autor menciona que el paradigma científico ofrece un marco eficaz y que, ante lo desconocido, lo razonable es esperar que el método y el tiempo arrojen luz. Compara la razón con una linterna en la noche: ilumina con nitidez aquello hacia donde se dirige el foco, mientras deja en penumbra el resto del paisaje.

En cuanto a la historia del conocimiento, cita rupturas conceptuales que colisionaron con el consenso de su época y que luego ensancharon el horizonte humano: Copérnico desplazó a la Tierra del centro; Einstein redefinió el espacio-tiempo; Wegener postuló la deriva continental frente al escepticismo académico; y De Broglie atribuyó propiedades ondulatorias a la materia. Según Bertoni, estos hitos demuestran que los modelos son provisorios y que lo que en una época se declara imposible suele ser aquello para lo cual aún no se han desarrollado categorías de observación.

Asimismo, el lector menciona anomalías documentadas en la literatura médica —adaptaciones neuroanatómicas extremas, remisiones oncológicas espontáneas o episodios de lucidez terminal en fases críticas de deterioro cognitivo— que plantean interrogantes no resueltos. Sostiene que reconocer la falta de explicaciones mecánicas concluyentes no implica renunciar a la rigurosidad ni refugiarse en el pensamiento mágico, sino formular una pregunta epistemológica: si existen motivos suficientes para asegurar que todo fenómeno real debe someterse a los límites de la racionalidad instrumental.

Bertoni concluye que apartarse transitoriamente de la lógica dominante no supone desestimar la evidencia, sino evitar que la herramienta se confunda con la totalidad de lo existente. Plantea que el desafío radica en admitir que la mente puede ser eficaz para develar regularidades como para convencer de que no hay nada más allá de lo que entra en su campo visual. Reconocer esa frontera, afirma, no clausura el conocimiento sino que devuelve a la experiencia humana su dimensión de asombro.

La carta está firmada por Jerónimo Bertoni y su correo electrónico es [email protected].

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