Un referente de la industria autopartista de Córdoba afirmó que las empresas nacionales tienen ese plazo para conseguir participación en los próximos desarrollos automotrices; el sector registró una caída de producción del 16,9% en los primeros nueve meses de 2026, según AFAC.
Un referente de la industria autopartista de Córdoba advirtió que las empresas nacionales tienen un plazo de aproximadamente seis meses para conseguir participación en los próximos desarrollos automotrices. De lo contrario, podrían quedar excluidas de los nuevos programas industriales durante buena parte de la próxima década.
“Ese es el tiempo técnico que tenemos, no más de seis meses. Si no, perdemos esa ventana de tiempo para que se decida la localización de la producción de los componentes”, explicó el empresario.
La advertencia se fundamenta en que, cuando una automotriz decide fabricar un nuevo modelo, también define dónde se producirán sus componentes. Para participar, los proveedores necesitan invertir en matrices, herramentales, maquinaria y tecnología que deberán amortizar durante los años de fabricación de ese vehículo. Según el referente, los ciclos comerciales de las nuevas plataformas suelen extenderse entre ocho y diez años, por lo que perder la adjudicación podría dejar a muchas empresas sin una nueva oportunidad durante ese período.
Contracción industrial y cambio en el origen de las importaciones
De acuerdo con el último informe de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), durante los primeros nueve meses de 2026 la producción nacional de vehículos cayó 16,9% interanual, mientras que las exportaciones de autopartes retrocedieron 4%, hasta los US$947 millones.
El déficit comercial del sector disminuyó 15,5% y alcanzó los US$6055 millones. Esa reducción respondió principalmente a la caída de las importaciones, que retrocedieron 14,1% hasta los US$7002 millones, en línea con la menor fabricación de vehículos.
El informe también refleja una modificación en el origen de los componentes importados. Brasil continúa siendo el principal proveedor de la Argentina, con el 28,6% de las compras externas, pero su participación viene retrocediendo frente a los países asiáticos. Tailandia y China ya concentran conjuntamente el 30,6% de las importaciones de autopartes, ubicándose como segundo y tercer origen, respectivamente. Las compras desde Tailandia crecieron 1,7% interanual, mientras que las provenientes de China disminuyeron apenas 1,1%, una caída inferior a la registrada en el total de las importaciones.
Para el empresario consultado, la apertura comercial y el objetivo de mejorar la competitividad no deberían implicar que la Argentina termine convirtiéndose principalmente en un lugar de ensamblaje de componentes extranjeros. “No es lo mismo un auto ensamblado que un auto producido por todo el derrame social que tiene”, afirmó.
Competitividad y regímenes de promoción industrial
Otro autopartista cordobés sostuvo que “el sector necesita actualmente un puente para poder llegar a esos niveles”. Explicó que la industria automotriz argentina lleva décadas compitiendo por inversiones con otras fábricas del mundo y que, cuando una compañía decide adjudicar un nuevo proyecto al país, esa elección supone haber superado a otras plantas de su estructura global. “Siempre hemos tenido que competir hasta con nuestras mismas plantas de otras partes del mundo”, agregó.
Desde su perspectiva, el problema no radica en la falta de experiencia para competir, sino en las condiciones que enfrenta la producción nacional, particularmente la carga tributaria y la ausencia de garantías de largo plazo para nuevas inversiones.
En este escenario, una de las principales preocupaciones del sector es el futuro de dos regímenes de promoción industrial cuya continuidad comenzó a discutirse en el Congreso. El primero es la Ley 27.263 de Autopartismo, que establece incentivos para incorporar componentes nacionales mediante bonos de crédito fiscal. El segundo es la Ley 27.686 de Promoción de Inversiones en la Industria Automotriz Autopartista, que complementa a la anterior con beneficios tributarios para nuevas inversiones productivas.
La primera establece el 31 de diciembre de 2027 como fecha límite para solicitar la incorporación al régimen, mientras que la segunda fija el 31 de diciembre de 2029 como plazo máximo de puesta en marcha de los proyectos alcanzados.
El 13 de octubre un grupo de diputados de Provincias Unidas, entre ellos Juan Schiaretti, presentó un proyecto para extender esos plazos hasta 2032 y 2034, respectivamente. La iniciativa fue girada a las comisiones de Presupuesto y Hacienda e Industria de la Cámara baja.
Desde la industria señalan que las decisiones de inversión se están tomando ahora, por lo que esperar hasta que se acerquen los vencimientos legales podría resultar demasiado tarde. Asimismo, un autopartista de la provincia de Buenos Aires cuestionó la posibilidad de reemplazar estos instrumentos por reintegros a las exportaciones definidos exclusivamente por el Poder Ejecutivo, una alternativa que, según relató, fue planteada en las conversaciones con el Gobierno. A su entender, el riesgo es que esos beneficios puedan modificarse de una administración a otra, mientras que la planificación de una nueva plataforma requiere certezas durante muchos años. “Cuando vos tenés que defender una inversión en el extranjero, una ley es una ley en todo el mundo”, sostuvo.
