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Análisis económico: inflación, energía y crédito en la gestión de Milei

El gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario de inflación anual estimada en 30,5% para 2026, según la consultora Analytica, en un contexto de aumento del precio internacional del petróleo y debates sobre política monetaria y fiscal.

El gobierno de Javier Milei afronta un año con una inflación proyectada en 30,5% para 2026, según la consultora Analytica, similar a la tasa de 2025 (31,5%). La estimación se conoce en un contexto de suba del precio internacional del petróleo, que casi se duplicó en lo que va del año, y de advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre las consecuencias para la desinflación a nivel global.

El economista Claudio Caprarulo, de Analytica, afirmó: “El impacto en la suba en el costo de la energía deja un piso más alto de la inflación para fin de año, por la inercia y por el traslado que tiene sobre todos los eslabones de la cadena productiva”. Agregó que “en noviembre podemos ver una desaceleración pero sin perforar el 1,5% mensual, mientras en diciembre la estacionalidad, por ejemplo en servicios relacionados al turismo pone presión alcista”.

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, sumó el peso de los factores estacionales en fruta y verdura: “Habrá que ver cómo pega el clima y El Niño. Hoy la inflación núcleo está en 1,7% mensual”.

El gobierno decidió no trasladar el 100% del aumento del precio internacional del petróleo al surtidor, según la nota original. Esto implica que, aunque las autoridades sueñen con volver a un crudo de US$ 60, los argentinos no verán la nafta más barata.

En 2023, Milei no proyectaba tener una inflación de 30% anual a esta altura. Para los economistas heterodoxos, la desinflación debía ser gradual. Un trabajo de la Fundación Ecosur, que compara este episodio con los de otros países de la región, muestra que la desinflación argentina se encuentra en línea con otras experiencias.

La pregunta que surge es si Milei responderá a esta eventual nueva ronda inflacionaria global, y a sus frustraciones intelectuales, con más ajuste fiscal y apretón monetario, forzando el proceso de desinflación. O quizá, consciente de que el mundo cambia y la sociedad también, resulte indulgente con quienes piden prestado a partir del día 20 para llegar a fin de mes y se focalice en esta demanda configurando así un “Plan Platita” pero con orientación de la derecha.

El economista e historiador Pablo Gerchunoff, que hasta no hace mucho tiempo veía como herramienta efectiva para estimular el ciclo la depreciación del peso -un dólar más alto-, sugiere que a medida que se acerca el proceso electoral esa herramienta se torna riesgosa. Ahora prefiere una medida para alentar el crédito. “Cuando cambian las circunstancias cambio de opinión. ¿usted no?”, dijo Gerchunoff, y recordó la frase del economista inglés John Maynard Keynes.

Economistas que piensan distinto, desde Ricardo Arriazu a Domingo Cavallo o el propio Gerchunoff, están de acuerdo en que la prioridad es reactivar. Milei admitió que el crecimiento es más bajo del que esperaba. Lo que en el Gobierno no deciden aún es que el Banco Central relaje los encajes y baje las tasas. Hoy la proporción de encajes sobre la base monetaria es 40% versus 21% de promedio en 2023 y 34% promedio en 2024.

El FMI también se refiere a este tema en su comunicado de entendimiento técnico con Argentina por un nuevo desembolso: “Se seguirá trabajando para reforzar las operaciones de liquidez, mejorar la transmisión de la política monetaria y facilitar la continuidad del proceso de remonetización de la economía y una expansión prudente del crédito”.

Para todo esto será clave jugar varias partidas en simultáneo. Como dijo Luciano Laspina, este modelo no tiene una bala de plata. Y el equilibrio fiscal no debe perderse en pos de dinamizar la actividad. El Estado deberá seguir ganando eficiencia.

Una de las preguntas que Milei recibió en París semanas atrás fue sobre el aumento del contrabando. El crecimiento de los canales informales va in crescendo y eso implica que Luis Caputo pierda recaudación, un tema que el FMI sigue muy de cerca. El organismo, en su próximo staff report, seguramente pida una mejora de la administración tributaria.

Un trabajo próximo a publicarse de la consultora MAP Latam, coordinado por el economista Juan Pablo Ronderos, muestra que el problema es generalizado y que el impacto fiscal supera a los US$ 2.300 millones que había informado el mismo estudio para el año pasado. Dará una cifra mayor. En el Gobierno incluso estiman que el impacto fiscal llegaría a US$ 5.000 millones.

Más actividad formal y crédito serían lo más cercano a “la normalidad perdida” de fines de 2024 a mediados de 2025. Pero para eso hay que poner plata. Con ordenamiento fiscal, esta vez.

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