Aproximadamente 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar este martes en los comicios legislativos, en los que el primer ministro Benjamin Netanyahu y el centrista Gadi Eisenkot aparecen como principales referentes.
Aproximadamente 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar en las elecciones legislativas que se celebrarán este martes, según informó la Oficina Central de Estadísticas de Israel (CBS). De ese total, unos 6,5 millones residen en el país y otros 810.000 viven en el extranjero, aunque muchos decidieron viajar para esta elección.
Los israelíes votan por listas de partidos, no por candidatos individuales. En esta ocasión se registraron 37 listas, pero solo aquellas que superan el umbral del 3,25% de los votos obtienen escaños en la Knesset, el parlamento de 120 miembros. Las encuestas sugieren que entre 11 y 13 partidos alcanzarán ese umbral. Los escaños se asignan mediante un sistema de representación proporcional.
Los dos partidos más grandes son el Likud, de derecha, liderado por Netanyahu, y Yashar, la formación centrista encabezada por Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del ejército. La más reciente encuesta del Canal 12 sitúa a Eisenkot en primer lugar con 23 escaños, por delante del Likud con 21. En tanto, el Canal 14, afín a Netanyahu, prevé que el Likud obtenga 30 escaños y Eisenkot unos 20.
La mayoría de las encuestas ubican al bloque de Netanyahu, integrado por el Likud, dos partidos de extrema derecha liderados por Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, y dos partidos ultraortodoxos, entre 49 y 55 escaños, por debajo de la mayoría de 61 necesaria para formar gobierno.
La oposición aparece fragmentada: Eisenkot tiene por la derecha a los partidos liderados por el ex primer ministro Naftali Bennett y el exministro de Defensa Avigdor Liberman, y por la izquierda al partido Demócratas, liderado por Yair Golan. Bennett y Liberman no lo respaldaron y también compiten por el cargo de primer ministro, según la cadena CNN.
Según las encuestas, cualquier gobierno alternativo probablemente necesitaría el apoyo o la abstención de los partidos árabes. Ningún bando cuenta con una clara mayoría, por lo que se especula con un gobierno minoritario, un gobierno de unidad nacional o la celebración de nuevas elecciones.
La participación electoral árabe podría ser crucial; los ciudadanos palestinos de Israel, que representan aproximadamente el 20% de la población israelí, tradicionalmente votaron en menor proporción que el promedio nacional. En las elecciones de 2022, la participación árabe fue del 53,2%, mientras que la general alcanzó el 70,6%; para esta ocasión, las encuestas prevén que supere el 60%.
Una encuesta realizada en septiembre por el centro de investigación Achord de la Universidad Hebrea reveló que el 58% de los votantes de entre 22 y 34 años afirmaron que el costo de la vida y los precios de la vivienda influirían en su voto, mientras que el 36% citó cuestiones de seguridad.
Netanyahu, de 77 años, enfrenta una orden de arresto internacional de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra en Gaza, así como un juicio por corrupción. Además, debe gestionar un conflicto en múltiples frentes que se intensificó en los últimos tres años.
El pasado 17 de julio, la Knesset votó por unanimidad a favor de su disolución, allanando el camino para la celebración de elecciones generales previstas para el 27 de octubre. Desde entonces y hasta estos comicios, el Gobierno funcionó como un Ejecutivo provisional, con autoridad limitada para impulsar importantes iniciativas políticas, salvo legislación ampliamente respaldada, asuntos regulatorios rutinarios y medidas necesarias por motivos de seguridad.
De acuerdo con la legislación israelí, las elecciones generales al Parlamento se celebran cada cuatro años y esta será la primera vez desde 1988 que se lleven a cabo comicios tras completarse un mandato íntegro de cuatro años, así como el acto político que sigue al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
En sus últimos días, la coalición religiosa de derecha de Netanyahu impulsó una serie de proyectos de ley, incluida legislación que permite la segregación por género en las universidades, flexibiliza las restricciones a la detención de judíos ultraortodoxos que evitan el servicio militar y limita las competencias de los medios de comunicación y del poder judicial.
Los principales aspirantes centraron el debate en el propio Netanyahu: su carácter, su responsabilidad en los fallos de seguridad del 7 de octubre, las exenciones del servicio militar para los hombres ultraortodoxos y su intento de reformar el poder judicial en 2023.
En el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su apoyo a Netanyahu en su cuenta de Truth Social: “Cuando acudan a las urnas, por favor, recuerden que ‘Bibi’ ha sido un primer ministro guerrero excepcional. Israel era llamado ‘el pequeño Satanás’, mientras que Estados Unidos era llamado ‘el gran Satanás’ por algunas personas muy malvadas. Ya no se podrá oír en todo el mundo el grito: ‘Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel’. Y no se oirá”, escribió. Y agregó: “¡Vota a ‘Bibi’ Netanyahu para primer ministro, tenemos que terminar el trabajo que hemos empezado!”.
Por su parte, Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, aseguró que el resultado de las elecciones parlamentarias de Israel no marcará ninguna diferencia para Irán. En una conferencia de prensa semanal el lunes en Teherán, Baghaei criticó el historial de Israel en Asia Occidental, diciendo que no llevó nada a la región, sino “violencia y masacre”. También acusó a Israel de continuar con lo que llamó un “genocidio” contra los palestinos e indicó que las amenazas israelíes contra Irán son parte de su conducta hostil.
Dentro de Israel, Eisenkot afirmó que Netanyahu “no es apto para permanecer en el cargo, difunde odio, miedo y presenta a sus rivales como enemigos de Israel”, según declaraciones a la cadena pública Kan. Para Netanyahu, lo que está en juego en estas elecciones es “la supervivencia del Estado judío, y para garantizarla, deben votar por la persona que hará el trabajo”.
