Según un informe de la plataforma Bonda, las compañías reemplazan los esquemas uniformes por propuestas flexibles adaptadas a cada empleado, con mayor uso de herramientas digitales y énfasis en beneficios de impacto económico inmediato.
Las políticas de beneficios corporativos en Argentina están experimentando un cambio. El esquema tradicional de “prepaga + caja navideña”, aplicado de manera uniforme a todos los empleados, está siendo reemplazado por propuestas personalizadas que buscan adaptarse a los intereses de cada trabajador.
De acuerdo con el Informe de Beneficios Corporativos presentado por la plataforma digital Bonda, casi nueve de cada diez empresas consideran que los beneficios personalizados contribuyen a la fidelización de los colaboradores, aunque solo un tercio ha implementado modelos flexibles.
El informe señala que la irrupción de nuevas formas de trabajo, la convivencia de varias generaciones en una misma organización y la competencia por el talento impulsaron la revisión de estas políticas. La tecnología, a través de plataformas digitales, permite administrar descuentos, experiencias, gift cards, programas de bienestar y capacitaciones de forma segmentada.
La caja navideña ya no alcanza
Las empresas buscan mantener el vínculo con los empleados durante todo el año. Cumpleaños, aniversarios laborales, nacimientos, casamientos y otras fechas se suman a las ocasiones de reconocimiento. “Las empresas buscan construir una relación durante todo el año y no sólo aparecer en diciembre”, explicó Brian Klahr, socio de Bonda.
Del beneficio masivo a la personalización
La transformación principal es que ya no todos reciben lo mismo. Las compañías migran hacia esquemas flexibles que permiten a cada empleado elegir cómo utilizar un presupuesto determinado. “Lo más importante es entender quién es nuestra audiencia. En una misma compañía puede haber distintos perfiles y generaciones de personas que tienen necesidades distintas”, sostuvo Agustín Perelman, cofundador de Bonda.
La tecnología cambió la forma de regalar
La digitalización permitió administrar beneficios de manera más simple y segmentada. Gift cards, programas de puntos, descuentos personalizados y experiencias digitales forman parte de una oferta en expansión. Casi la mitad de las empresas ya utiliza herramientas tecnológicas para gestionar y comunicar beneficios, y otro grupo importante evalúa incorporarlas. “La tecnología hoy permite llegar con una propuesta de valor que haga sentido a las distintas poblaciones que tenemos dentro de una misma organización”, precisó Klahr.
Beneficios con impacto inmediato
Los beneficios vinculados con el consumo cotidiano mantienen una fuerte demanda. Descuentos en supermercados, combustible, farmacias, préstamos, subsidios o programas de puntos canjeables son los más valorados porque tienen un impacto directo sobre el bolsillo. “Cuando el beneficio genera un impacto en el bolsillo de la gente, mejora su capacidad económica. Y en épocas de incertidumbre, los beneficios aspiracionales crecen, pero los que ahorran dinero siguen siendo los favoritos”, aseguraron en Bonda.
La experiencia como diferencial
Las compañías buscan que los beneficios funcionen como una herramienta de fidelización y marca empleadora. El salario sigue siendo determinante, pero los beneficios pasaron a formar parte de una propuesta de valor más amplia, vinculada con el bienestar, el desarrollo profesional o el reconocimiento. “Hoy no se trata tanto de sumar más cosas, sino de pensar mejor nuestra propuesta de valor”, concluyó Klahr.
