Una veterinaria describió las señales de apego en los felinos y los efectos de la ausencia prolongada de sus tutores en su bienestar.
A menudo catalogados como animales distantes o excesivamente independientes, los gatos poseen formas sutiles pero profundas de manifestar afecto. En diálogo con la periodista Carola Gil, la veterinaria Virginia Vallejo explicó las claves de la afectividad felina y la importancia del acompañamiento cuando sus tutores se ausentan.
De acuerdo con Vallejo, los felinos son seres apegados. Entre las principales demostraciones de cariño se destacan el hábito de lamer a las personas —gesto con el que reconocen al ser humano como parte de su propia especie—, la búsqueda activa de compañía y el ronroneo constante al recibir caricias o interactuar. Asimismo, la especialista definió a los gatos como “sociables facultativos”, es decir, animales capaces de aprender a convivir y disfrutar del intercambio no solo con las personas, sino también con otros gatos o perros.
Sin embargo, este fuerte vínculo genera que la ausencia prolongada del tutor impacte directamente en su bienestar. Vallejo enfatizó que los gatos extrañan y necesitan a su familia. Ante viajes o ausencias imprevistas, es habitual que manifiesten malestar dejando de comer o incluso realizando travesuras al regreso de sus dueños, conducta derivada de la angustia de pensar que la separación podría ser definitiva.
Por estas razones, la veterinaria desaconsejó dejar a un gato completamente solo por más de 24 horas. Durante cualquier ausencia, es imprescindible garantizar la revisión diaria de su alimentación, su correcta hidratación y la limpieza de su bandeja sanitaria, además de mantener su rutina diaria de al menos 20 minutos de juego. Para ausencias de más de tres días, se vuelve necesario recurrir a los servicios de un cat sitter o contemplar su traslado a un hotel especializado en felinos.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
