El Parque Nacional de los Volcanes de Hawái cerró de forma temporal el sendero Halemaʻumaʻu y parte del Byron Ledge Trail debido al aumento de terremotos superficiales, la deformación del terreno y el riesgo de desprendimientos de roca en la cima del volcán Kīlauea. La medida entró en vigor el 7 de octubre de 2026 y afecta 2,1 kilómetros de recorridos dentro de la caldera de Kaluapele, según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.
El Parque Nacional de los Volcanes de Hawái cerró de forma temporal el sendero Halemaʻumaʻu y parte del Byron Ledge Trail por el aumento de los terremotos superficiales, la deformación del terreno y el riesgo de desprendimientos de roca en la cima del volcán Kīlauea. La medida entró en vigor el 7 de octubre de 2026 y afecta 2,1 kilómetros de recorridos dentro de la caldera de Kaluapele, según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.
La decisión se produjo después de que los instrumentos de vigilancia detectaran más de 200 sismos poco profundos bajo la cumbre durante la semana previa y otros seis movimientos en las 24 horas anteriores al anuncio. De acuerdo con el Observatorio de Volcanes de Hawái, la actividad sísmica coincide con un período de inflación del terreno y con la aparición de nuevas grietas en sectores de la caldera.
El Kīlauea conserva el nivel de alerta volcánica WATCH y el código aeronáutico naranja, el segundo de los cuatro niveles establecidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, la vigilancia se concentra en una intrusión de magma registrada entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre bajo Halemaʻumaʻu, que alteró el suelo de la cumbre y abrió fracturas recientes.
¿Qué senderos cerró el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái por el Kīlauea?
El cierre incluye la totalidad del Halemaʻumaʻu Trail y un tramo del Byron Ledge Trail, dos rutas que descienden desde el borde de la caldera hasta zonas cercanas a su fondo. La extensión afectada suma 1,3 millas, unos 2,1 kilómetros, de acuerdo con el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.
Las autoridades informaron que ambos senderos atraviesan áreas expuestas a desprendimientos de roca. El parque recordó que esos caminos ya habían registrado episodios de caída de material desde los acantilados de la caldera en el pasado. Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, la combinación de terremotos, grietas y terreno inestable eleva los riesgos para quienes circulen por esos sectores.
La institución señaló que también continúan cerradas áreas de observación en el lado de Keanakākoʻi de la caldera. Los visitantes deben respetar los límites establecidos y evitar los bordes de los acantilados, que pueden sufrir derrumbes sin una señal previa, de acuerdo con el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.
El acceso al resto del parque depende de las condiciones operativas y de seguridad vigentes en cada momento. Las restricciones no implican el cierre completo del parque nacional, sino que se concentran en los sectores próximos a la cumbre y a las paredes de Kaluapele, según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.
¿Por qué aumentó la actividad sísmica en la cima del Kīlauea?
El incremento de los terremotos está vinculado con una intrusión de magma ocurrida entre la tarde del 30 de septiembre y la madrugada del 1 de octubre. El magma avanzó bajo la superficie de Kaluapele, la caldera de la cumbre del Kīlauea, a través de sistemas de fracturas que se formaron durante el colapso de Halemaʻumaʻu en 2018, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Durante ese proceso, los sensores detectaron cerca de 130 terremotos asociados a la intrusión. La secuencia comenzó a unos 1,5 kilómetros de profundidad bajo el complejo de respiraderos de Halemaʻumaʻu y luego se desplazó hacia el noreste. El mayor sismo de los días posteriores alcanzó magnitud 3,5 el 2 de octubre, de acuerdo con el Observatorio de Volcanes de Hawái.
Las mediciones también registraron cambios rápidos en la inclinación del terreno. Un inclinómetro situado en Uēkahuna detectó más de 40 microradianes de variación hacia el noroeste en unas 18 horas. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, esos datos indican que el magma se introdujo a poca profundidad bajo el borde occidental de la caldera.
El análisis satelital permitió delimitar un dique magmático, una estructura vertical de magma que se introduce en grietas de la roca. El organismo informó que, en algunos sectores, el material avanzó a una profundidad de 300 metros o menos. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos, esa intrusión produjo deformación localizada y reactivó zonas debilitadas por fracturas previas.
¿Qué nuevas grietas aparecieron en la caldera del Kīlauea?
Las imágenes obtenidas desde satélites y las observaciones directas confirmaron nuevas fracturas en la parte norte de Kaluapele. La grieta de mayor tamaño identificada el 6 de octubre tenía 15 centímetros de ancho, según el Observatorio de Volcanes de Hawái.
Los especialistas determinaron que se trataba de una abertura reciente porque atravesaba depósitos de tefra acumulados durante la erupción actual. La tefra es un conjunto de fragmentos volcánicos, entre ellos ceniza, escoria y partículas de vidrio, expulsados durante episodios eruptivos. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, algunos bordes de estas grietas presentan material suelto y sectores inestables.
La formación de nuevas fisuras no supone por sí sola una erupción inmediata, pero confirma que el magma ha modificado el subsuelo de la cumbre. El USGS indicó que el Kīlauea puede aprovechar grietas ya existentes y abrir nuevos conductos sin que haya señales sísmicas intensas antes de un cambio en la actividad superficial.
El organismo explicó que la presencia de fracturas, sumada a la inestabilidad de las paredes de Halemaʻumaʻu, aumenta la posibilidad de caídas de rocas y pequeños deslizamientos. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el mayor riesgo se concentra cerca de los bordes de la caldera, debajo de los acantilados y en las inmediaciones de los respiraderos.
¿Qué significa el código naranja de aviación en el Kīlauea?
El código naranja corresponde al segundo nivel más alto de una escala de cuatro categorías utilizada para informar sobre el impacto potencial de los volcanes en la aviación. La escala incluye los colores verde, amarillo, naranja y rojo. El nivel naranja señala una actividad elevada o una mayor posibilidad de erupción, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El nivel de alerta volcánica WATCH también se mantiene sin cambios. Esta clasificación se aplica a volcanes que muestran actividad elevada o una mayor posibilidad de una erupción, aunque no significa que una erupción de gran escala sea inminente. De acuerdo con el Observatorio de Volcanes de Hawái, no se detectó actividad anómala fuera de la región de la cumbre.
La alerta aeronáutica responde a un criterio distinto al de seguridad para visitantes. Evalúa posibles efectos sobre las rutas aéreas, como ceniza volcánica o gases en la atmósfera. El USGS indicó que, al momento de su último aviso, no había una nube significativa de ceniza asociada al Kīlauea.
El monitoreo también abarca las emisiones de dióxido de azufre, que pueden formar vog, una contaminación atmosférica volcánica que afecta las zonas situadas a sotavento. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, la exposición a concentraciones elevadas de gases volcánicos puede causar problemas respiratorios y otros efectos en la salud.
¿Cuándo podría ocurrir el episodio 55 de fuentes de lava del Kīlauea?
El USGS indicó que no puede establecer cuándo comenzará el episodio 55 de fuentes de lava ni confirmar que vaya a ocurrir. Los episodios anteriores presentaban patrones de inflación del terreno que permitían estimar períodos de mayor probabilidad eruptiva, pero esos indicadores dejaron de repetirse, según el Observatorio de Volcanes de Hawái.
El episodio 54 de fuentes de lava terminó el 25 de agosto de 2026 a las 19:33 hora local. La erupción en la cumbre continúa activa, aunque el último episodio de grandes fuentes no seguía en curso cuando el parque cerró los senderos, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Desde el 5 de octubre, los respiraderos norte y sur de Halemaʻumaʻu volvieron a presentar salpicaduras menores de lava, resplandor y llamas. El USGS señaló que esa actividad puede derivar en nuevas fuentes de lava o en la apertura de un respiradero adicional dentro de la caldera.
Para quienes planeen visitar el parque, las autoridades recomiendan consultar las restricciones vigentes antes del ingreso y mantenerse fuera de las zonas cerradas. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos y el Observatorio de Volcanes de Hawái continuarán con las actualizaciones diarias y emitirán nuevos avisos si cambian la sismicidad, la deformación del terreno o la actividad eruptiva.
