María “Maru” Rodríguez completó la carrera de Abogacía en la Universidad Nacional del Sur tras retomar sus estudios en 2020. Cursó a distancia con adaptaciones y rindió su último examen el 19 de agosto.
María Rodríguez, conocida como Maru, se recibió de abogada a los 59 años en la Universidad Nacional del Sur (UNS), luego de retomar sus estudios en 2020 tras una pausa prolongada por el avance de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad que le diagnosticaron hace aproximadamente 30 años.
Rodríguez había ingresado a la carrera de Abogacía en 2002, pero debió interrumpirla por su cuadro de salud. En 2020, una indicación médica de aislamiento estricto en el marco de la pandemia la llevó a retomar la formación de manera remota. Cursó todas las materias a distancia con el apoyo del equipo de tutorías del Departamento de Derecho y del personal de la biblioteca de la UNS, que le facilitaron materiales digitales y coordinaron adaptaciones con los docentes.
“Mi método de estudio se basa en leer y escribir con un teclado virtual, tipeando letra por letra con paciencia, pero las ganas que tengo son tan grandes que me quitan el reloj de encima. En ese camino encontré una enorme empatía en mis docentes, mi tutora, la biblioteca y la Secretaría de Accesibilidad de la Universidad Nacional del Sur”, declaró Rodríguez.
El 19 de agosto rindió su último examen final, correspondiente a la materia Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, en el campus de Bahía Blanca. Obtuvo una calificación de 7. “Me saqué un siete; tal vez una nota modesta comparada con otras materias de la carrera, pero para mí estuvo perfecto porque di un muy buen examen y, sobre todo, porque me recibí”, expresó.
Rodríguez vive en Pigüé y se trasladó a Bahía Blanca para rendir. Durante la celebración, realizó una suelta de un globo en memoria de su padre, fallecido años atrás, a quien señaló como su principal referente y motivo para retomar la carrera. “Ese globo fue mi manera de conectar con papá, de mirarlo al cielo y decirle con el corazón en la mano: ‘Papi, lo logré'”, dijo.
Uno de sus hijos, Franco, declaró: “Ella es muy determinada y cuando se pone un objetivo no para hasta cumplirlo. Desde la pandemia que se quedaba todos los días hasta las cuatro de la madrugada leyendo y estudiando. Hasta el mismo miércoles que rindió el último final se quedó hasta tarde repasando y a las 9 ya estaba arriba de nuevo. Orgulloso de vos vieja”.
El rector de la UNS, Daniel A. Vega, afirmó: “La historia de Maru nos emociona y nos llena de orgullo como institución; su esfuerzo colosal estuvo acompañado por un equipo docente y no docente que entendió a la perfección el valor de la empatía y la accesibilidad. Agradezco profundamente que comparta su testimonio de coraje, porque sus conquistas son también las de toda la UNS”.
Rodríguez manifestó que proyecta ejercer en las áreas de Derecho Administrativo y Derecho Penal, y evalúa una especialización o doctorado. Colabora en programas de educación en contextos de encierro e integra el Observatorio de los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Comisión de Accesibilidad de la UNS. “Mi proyecto es ejercer a fondo, sin medias tintas”, sostuvo.
Respecto de su salud, indicó que atraviesa un presente estable. “Sé perfectamente que frente a la ciencia la ELA aún no tiene cura, y aunque la investigación médica trae esperanzas, duele ver que no hay suficientes políticas públicas ni interés en invertir en una enfermedad que no es masiva. Pero yo no me detengo: hoy mi salud está estable y tengo el foco puesto en ejercer a fondo”, declaró. Y agregó: “No le tengo miedo a la muerte, sé que todo va a salir muy bien”.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras y provoca debilidad muscular progresiva. Según Rodríguez, el diagnóstico le fue informado por descarte, tras más de un año de estudios y consultas.
