Mientras Christa Pike enfrenta la inyección letal este miércoles 30 de septiembre de 2026 en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, Tennessee, se conoce la situación actual de Tadaryl Shipp y Shadolla Peterson, quienes participaron en el homicidio de Colleen Slemmer en 1995.
Mientras Tennessee y gran parte de Estados Unidos se concentra este miércoles 30 de septiembre de 2026 en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend —donde Christa Pike (50) enfrentará la inyección letal por el homicidio de Colleen Slemmer—, la inminencia de la ejecución vuelve a poner en escena a los otros dos protagonistas de la trama: Tadaryl Shipp y Shadolla Peterson.
Aquella noche del 12 de enero de 1995, en los terrenos del campus agrícola de la Universidad de Tennessee, no actuó una sola persona. Pike no estuvo sola cuando arrastró a su compañera de clases a una trampa mortal motivada por celos infundados. A su lado estaban su entonces novio, Shipp, de apenas 17 años, y una amiga del grupo, Peterson, de 18.
Tres décadas después, mientras las puertas del pabellón de la muerte se cierran definitivamente para Pike, los caminos de sus dos cómplices no podrían ser más disímiles: uno envejece en una celda tras ver frustrada su salida bajo palabra, y la otra camina libre tras haberse convertido en el testimonio clave que acorraló a la pareja.
¿Qué fue de Tadaryl Shipp? “Baby Satan” y una vida tras las rejas
Cuando ocurrió el crimen, Tadaryl Shipp era un adolescente fascinado por el satanismo, al punto de ser apodado “Baby Satan” por sus compañeros del Job Corps de Knoxville. Fue él quien ayudó a acorralar a Colleen Slemmer y participó activamente en los ataques con un cortaplumas y pedazos de carne de ladrillo durante la tortura que se prolongó por más de media hora.
Por tener 17 años al momento del homicidio, la ley de Tennessee impidió que Shipp fuera juzgado con la pena capital. En 1997, un jurado del condado de Knox lo condenó a cadena perpetua, aunque con la posibilidad legal de solicitar la libertad condicional tras cumplir un mínimo de pena estipulado para menores de edad.
Hoy, a sus 49 años, Shipp pasa sus días en el Complejo Correccional del Noroeste (Northwest Correctional Complex), una prisión de máxima y mediana seguridad situada en Tiptonville, en el extremo occidental del estado.
En octubre de 2025, Shipp tuvo su primera oportunidad formal ante la Junta de Libertad Condicional de Tennessee. Durante la audiencia, la defensa argumentó su conducta en prisión y los años transcurridos desde su adolescencia. Sin embargo, los evaluadores rechazaron categóricamente la solicitud argumentando la “naturaleza atroz y desalmada del delito”. Su próxima revisión fue postergada hasta octubre de 2031, lo que garantiza que seguirá encarcelado al menos por cinco años más.
¿Qué pasó con Shadolla Peterson? El pacto con la fiscalía y la puerta al anonimato
El rol de Shadolla Peterson la noche del 12 de enero de 1995 fue diferente, pero decisivo. Con 18 años cumplidos, Peterson no blandió las armas ni golpeó directamente a Slemmer, pero actuó como guardia en el perímetro del predio universitario para alertar si alguien se acercaba mientras sus dos amigos consumaban el ataque.
Tras el hallazgo del cuerpo mutilado de Colleen Slemmer y la rápida intervención policial, Peterson tomó una decisión que cambió radicalmente su destino legal: aceptó colaborar de inmediato con los investigadores.
Su testimonio detallado rompió el pacto de silencio y proporcionó a los fiscales la reconstrucción exacta de los hechos, revelando incluso cómo Pike había conservado un fragmento del cráneo de la víctima como “trofeo” en su bolsillo.
Gracias a su cooperación procesal, la fiscalía le redujo los cargos a complicidad después del hecho (accessory after the fact). Peterson cumplió un año en la cárcel del condado a la espera del juicio y fue sentenciada a seis años de libertad probatoria (probation).
Tras completar el periodo fijado por la justicia a principios de los años 2000, Peterson quedó libre de toda atadura legal. Retornó a su zona de origen en el este de Tennessee, cambió su perfil público y se distanció definitivamente de todo lo vinculado al caso. Hoy ronda los 50 años y su ubicación exacta se mantiene fuera del conocimiento público, convertida en una ciudadana común que logró eludir la condena perpetua que atrapó a sus compañeros de aquella noche.
El cierre de un capítulo que llevó 31 años
Para May Martinez, la madre de Colleen Slemmer que viajó a Nashville para presenciar la ejecución de Christa Pike, los distintos destinos de los tres acusados nunca borraron el dolor de la pérdida, pero la ejecución de la autora principal cierra un ciclo judicial que se extendió por más de tres décadas.
Mientras la inyección letal pone fin a la historia de Pike, Shipp continuará dentro de una celda de Tiptonville repasando las decisiones de su adolescencia, y Peterson seguirá viviendo en la sombra del anonimato, recordando el pacto que le permitió no terminar sus días en prisión.
