Claudio Damiano disertó en una jornada en las oficinas de La Caja sobre el mantenimiento, la durabilidad y el costo total de propiedad de los vehículos eléctricos frente a los de combustión.
El especialista en electromovilidad Claudio Damiano disertó en una jornada sobre movilidad eléctrica realizada en las oficinas centrales de la aseguradora La Caja. Durante su exposición, abordó los costos de mantenimiento, el acceso a los vehículos eléctricos y su durabilidad en comparación con los de combustión tradicional.
Damiano señaló que la historia de los autos eléctricos se remonta a fines del siglo XIX, cuando se desarrollaron y comercializaron los primeros carruajes impulsados por electricidad. Indicó que eran más silenciosos y no generaban humo, aunque tenían una autonomía limitada. Mencionó que hacia 1912 en Nueva York ya existía una red de carga para estos vehículos y que en Buenos Aires un funcionario había mandado a imprimir formularios para cobrar la patente, alcanzando al menos el número nueve.
En relación con las emisiones, Damiano afirmó: “En América Latina, la mitad de las emisiones corresponden al transporte con motores de combustión. Pero es importante mencionar que, cuando se impulsa la electromovilidad, siempre se tienen que impulsar también las energías limpias: hidroeléctrica, solar y eólica”.
El especialista mencionó tres factores que impulsan la venta de autos eléctricos: la tecnología, la regulación con beneficios como exención de peajes o patente en algunos lugares, y los precios relativos por la diferencia entre el costo de la electricidad y el de la nafta. Sobre el costo total de propiedad, analizó: “Uno dice: ‘Me voy a comprar un auto eléctrico y lo voy a tener seis, ocho o diez años’. Entonces, hay que preguntarse cuánto me va a costar ese vehículo durante todo ese período y hacer el mismo ejercicio con uno de combustión. Aunque el eléctrico pueda tener un precio de compra más elevado, a lo largo de esos años puede compensar esa diferencia con un menor costo de energía, mantenimiento y otros gastos asociados a su uso. Por eso, cuando se analiza el costo total de propiedad, la diferencia inicial de precio puede reducirse e incluso hacer que el eléctrico resulte más económico a lo largo de su vida útil”.
Respecto del costo de carga, Damiano indicó que depende del tipo de cargador y de la zona del país. “Cuanto más rápido cargás, más caro cuesta por kilómetro. En cambio, cuando cargás en tu casa, depende del punto donde lo hagas. Pero en Buenos Aires, el costo por kilómetro representa un octavo de lo que cuesta recorrer la misma distancia con nafta común (la más económica)”, sostuvo. Agregó que en un punto de carga rápida en una ruta el costo puede ser similar al de la nafta.
También se refirió a las denominadas Electric Highways o autopistas eléctricas: “En Estados Unidos hay Electric Highways. Se plantea que, en una autopista, se aproveche la infraestructura existente para instalar líneas eléctricas de alta tensión destinadas a estaciones de carga rápida y de alta potencia, sobre todo para camiones eléctricos. Este modelo posiblemente lo veamos en la Argentina, con instalaciones de carga de mayor capacidad cerca de los cables de alta tensión. Es algo que ya están analizando empresas como BYD y Tesla, junto con YPF, entre otras”.
Sobre la durabilidad, Damiano afirmó que los autos eléctricos tienen menos partes móviles, lo que puede favorecer una mayor durabilidad. “El auto eléctrico tiene menos partes móviles y es una consecuencia natural que dure mucho. Entonces, eso hizo que los fabricantes reforzaran la estructura de los vehículos para poder igualar la duración del tren motriz con la de las suspensiones y la carrocería. Eso muestra ahora sus resultados con los años: se empiezan a ver vehículos de generaciones anteriores con más de 500.000 kilómetros y, en algunos casos, superando el millón, como el Tesla, un auto de 2016 aproximadamente, con tecnología de hace 10 años”.
En cuanto a las baterías, declaró: “Las baterías están durando mucho más. Por tiempo, todavía no tenemos tantos casos de vehículos con muchos kilómetros, pero sí hay mucha estadística informada en boletines. Esa información muestra una caída de la capacidad de las baterías, una degradación solo del 2% al 4% en unos 100.000 kilómetros”.
Por su parte, Federico Polzoni, gerente de Siniestros Motor de La Caja, dialogó sobre la posventa y los seguros. Afirmó que la experiencia de los primeros meses fue positiva: “En los primeros meses de este año, los datos nos dejaron tranquilos. En realidad, no tuvimos inconvenientes para reparar los vehículos ni problemas con los repuestos, y se reparan en el mismo tiempo que un vehículo a combustión”. La muestra mencionada fue de 5000 vehículos 100% eléctricos dentro de un millón de autos en cartera.
Polzoni agregó: “A las coberturas las adaptamos para acompañar las nuevas necesidades. Por eso, por ejemplo, cubrimos el robo de los cables de carga dentro de la categoría de robo parcial, como si se tratara del robo de una rueda”. Sobre los precios de las pólizas, indicó que se cotizan a un valor “un poco mayor que las de un auto tradicional” porque la tarifa se determina según el historial del vehículo. “Con el paso del tiempo tendremos más datos sobre la incidencia de robos de estos vehículos, aunque ya contamos con información de las zonas urbanas. Todavía hay variables que impactan en el precio, pero esto irá cambiando día a día”, sostuvo. Y concluyó: “En cuanto a los precios de los repuestos, las piezas de recambio de un auto chino no están muy alejadas de los precios de los vehículos convencionales y, en algunos casos, son más baratos. No hay una diferencia por tratarse de un auto eléctrico”.
