En diálogo con RDEco, la especialista analizó la carga impositiva del sector agropecuario y Matías Randazzo se refirió a la estrategia fiscal para las pymes.
La presión impositiva, las retenciones y los saldos técnicos de IVA se suman a los costos logísticos y de infraestructura que condicionan la competitividad del sector agropecuario y de las pymes.
Matías Randazzo y Antonela Semadeni analizaron la presión tributaria y los costos que enfrentan las empresas y el sector agropecuario en diálogo con Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Impuestos y estrategia fiscal para las pymes
Para Randazzo, el empresario no puede desentenderse de la cuestión tributaria. “Tenemos que estar informados, tenemos que estar encima y tenemos que tener un buen contador que nos sepa asesorar con todas estas temáticas”, sostuvo.
El especialista explicó que la gestión permite conocer la situación financiera de una empresa, pero que el asesoramiento impositivo resulta igualmente determinante. “La gestión obviamente te ayuda a entender qué tan rentable está siendo la empresa, si está ganando plata, conocer cuál es la radiografía de la empresa, entender los flujos de fondos”, señaló.
A la vez, remarcó la necesidad de diseñar una estrategia fiscal para optimizar el pago de impuestos dentro de la normativa vigente. “Siempre necesitamos un buen contador que nos ayude a cuál es la estrategia fiscal”, afirmó. En ese sentido, mencionó Ganancias e IVA y destacó que existen mecanismos de diferimiento que algunas empresas desconocen: “Hay muchas empresas que lo pagan a tres meses y algunas que lo están pagando recién a un mes porque no saben que existe una ley para poder pagar el IVA dos meses, tres meses diferidos”.
Por eso, Randazzo fue categórico respecto del rol del asesor contable: “Es clave tener un buen contador. Esto es fundamental en cualquier PYME”.
Retenciones y saldos de IVA: el desafío del agro
Semadeni puso el foco en la estructura tributaria que enfrenta la producción agrícola. “Cuando vemos la totalidad de impuestos que se pagan en una hectárea agrícola, realmente más de la mitad, o sea, el 55%, son retenciones”, explicó.
La especialista señaló que las retenciones concentran buena parte de la discusión, pero advirtió que existen otros factores que afectan la competitividad. “Después cuando empezamos a dejar de lado las retenciones, empiezan otras cuestiones ligadas a la competitividad que van por el lado de la logística e infraestructura”, sostuvo.
En ese punto, enumeró rutas, caminos rurales, ferrocarriles, puertos y almacenamiento como elementos necesarios para acompañar un eventual aumento de la producción.
Semadeni también destacó el impacto de los saldos técnicos de IVA. “El productor tributa todos sus insumos con un 21% y luego cuando lo vende es un 10,5%, entonces se le genera un crédito fiscal que nunca puede recuperar”, explicó. Según señaló, “solo esta campaña son 700 millones de dólares de crédito inmovilizado de IVA que el productor no puede utilizar”.
