Los datos oficiales del segundo trimestre de 2026 muestran una caída del 0,6% del Producto Bruto Interno respecto del trimestre anterior, una retracción del 2,4% del consumo y una disminución del 0,8% de la inversión. En términos interanuales, la inversión se derrumbó un 11% frente al mismo período de 2025.
Los datos oficiales de la economía correspondientes al segundo trimestre de 2026 registraron una caída del 0,6% en el Producto Bruto Interno (PBI) respecto del trimestre inmediato anterior, una retracción del 2,4% en el consumo y una disminución del 0,8% en la inversión, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La tendencia del producto bruto es negativa: pasó de un crecimiento del 1,7% en el último trimestre de 2025 a un 0,7% en el primer trimestre de este año y ahora a una caída del 0,6%. La inversión ya había sido negativa en el primer trimestre con un 1,7% y en el segundo trimestre cayó otro 0,8% respecto del primero. En la comparación interanual, la inversión acumula una baja del 11% frente al mismo semestre de 2025.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central había pronosticado una caída aún mayor del PBI para el segundo trimestre, del 0,9% en lugar del 0,6% registrado. Ese mismo relevamiento proyecta una mejora del 1,1% para el tercer trimestre y del 1,3% para el cuarto, lo que totalizaría una expectativa de crecimiento anual del 2,1%.
De cumplirse esos pronósticos, el crecimiento de 2026 sería del 2,1%, inferior al 4,4% de 2025. La inflación se mantendría en torno al 30% anual en ambos años. El consumo privado pasaría de un crecimiento del 7,9% en 2025 a un 0,4% en 2026, mientras que la inversión, que fue el motor de la recuperación en 2025 tras la caída de 2024, se encuentra un 11% por debajo de junio de 2025.
El Gobierno y sus adherentes atribuyen la falta de inversión al riesgo de un cambio de orientación económica ante un eventual triunfo del peronismo en 2027. Desde el peronismo sostienen que la caída del consumo reduce el mercado y desincentiva la inversión. Economistas identificados con Cambiemos, tanto radicales como desarrollistas del PRO y liberales, señalan como causa principal el atraso del tipo de cambio utilizado como ancla antiinflacionaria. Sostienen que, sin las intervenciones cambiarias, el dólar podría cotizar a 1.800 pesos en lugar de 1.500, lo que habría permitido la supervivencia de empresas que cerraron por competir con importaciones subsidiadas.
El presidente Javier Milei celebró el dato de inflación mayorista de julio, que fue del 0,8%, aunque en agosto la inflación mayorista volvió a superar a la minorista y se ubicó por encima del 2%. Especialistas señalan que reducir la inflación del 8% mensual al 2% es más sencillo que bajarla del 2% al 1% o a valores cercanos a cero.
El ministro de Economía, Luis Caputo, es descripto por algunos economistas como “monocausal” y como un experto secretario de Hacienda más que como un ministro de Economía. Caputo no posee un doctorado, a diferencia de exministros como Domingo Cavallo (Harvard), Roberto Lavagna (Universidad de Bruselas) o Axel Kicillof (UBA). Milei tampoco completó un doctorado: recibió un título honoris causa de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas y no finalizó la tesis de su máster en la Universidad de Belgrano.
En la región, los ministros de Economía de Brasil, Fernando Haddad; de Chile, José Quiroz Castro; y de Uruguay, Gabriel Oddone, cuentan con doctorados en universidades como San Pablo, Duke y Barcelona, respectivamente.
