La demanda global de minerales críticos y los marcos regulatorios recientes impulsan un análisis sobre el potencial minero argentino y la cooperación bilateral con Chile.
Los procesos globales de transición energética y expansión de industrias innovadoras ocasionan un nuevo auge en la demanda de minerales críticos. El Banco Mundial señala que los países ricos en recursos minerales tienen a su alcance una oportunidad para ampliar mercados, generar empleos y desarrollar industrias. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que en la próxima década esos requerimientos crecerán entre 400% y 600%. América del Sur suministra el 40% de la demanda mundial de cobre y 35% del litio.
La OCDE ubica a la minería entre los principales ejes de la recuperación económica argentina, junto a la energía y la agroindustria. La Argentina integra el grupo de países con recursos en litio, cobre, oro, plata y uranio.
La puesta en marcha del Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) busca impulsar inversiones mediante estabilidad fiscal y reducción de incertidumbre. El Banco Mundial apoya esas medidas.
La minería argentina alcanzó un récord histórico de exportaciones en 2025, por 6037 millones de dólares (6,9% del total exportador). San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy y Santa Cruz son las provincias que atraen grandes inversiones. Existen posibilidades para Mendoza, Río Negro y Chubut. De materializarse la cartera de proyectos cupríferos (Vicuña, Los Azules, El Pachón, Taca Taca y Mara) y consolidarse la extracción de litio en el Norte Grande, las exportaciones mineras argentinas podrían multiplicarse en pocos años.
En Chile, la minería genera 200.000 empleos directos y cerca de 500.000 puestos en sus encadenamientos productivos, según el Ministerio de Economía trasandino. Es el primer productor mundial de cobre y líder en litio. Casi el 60% de sus exportaciones provienen de la minería, con ingresos en 2025 por 63.000 millones de dólares. En Perú, la minería representa el 68% de sus exportaciones por 61.000 millones de dólares, con 280.000 empleos directos. Las exportaciones mineras chilenas son 9 veces mayores que las argentinas, mientras las peruanas son 7 veces superiores.
El Tratado Argentina Chile de Integración y Complementación Minera otorga desde 1997 un marco a inversores. Facilita la circulación de equipos, insumos, personal especializado, uso de infraestructuras y servicios. Entre 1997 y 2005 se inició un proceso de integración energético con exportaciones argentinas de hidrocarburos y electricidad a Chile, que fue interrumpido durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner. Las presidencias de Mauricio Macri y Javier Milei reanudaron ese abastecimiento.
Siete de las diez mayores empresas mineras del mundo tienen presencia en Argentina. La Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera reactiva sesiones. Rolando Dávila, de la Cámara Chileno Argentina de Comercio, señaló que “el escenario global presenta oportunidades concretas para ambas naciones, con sinergias positivas, complementación y no competencia”.
La empresa argentina Techint desaliniza agua del Pacífico y la transporta por ductos a 4000 metros de altura para complejos mineros de Antofagasta. Los megaproyectos mineros argentinos evalúan replicar este modelo. El distrito Vicuña en San Juan (Josemaría y Filo del Sol) comprende uno de los 5 mayores yacimientos de cobre del mundo.
El Banco Mundial garantiza que los proyectos RIGI desplieguen una minería de desarrollo sustentable y financia programas de fortalecimiento institucional en las provincias mineras argentinas. La Cancillería argentina construye acuerdos: TransPacífico, Argentina-Estados Unidos, Mercosur-Canadá y Mercosur-Unión Europea.
Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, destacó ante el Congreso que el RIGI hizo que la Argentina nuevamente esté en el foco de las decisiones de los inversores internacionales. Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, estimó que el RIGI debe ser tomado como referencia por su país: “Es la primera vez que un país sudamericano ofrece un marco fiscal verdaderamente competitivo a nivel global. En solo 18 meses el RIGI captó 33.876 millones de dólares en proyectos aplicados”.
Si el desarrollo minero se convirtiera en política de Estado, la Argentina podría ubicarse entre los 10 mayores productores mundiales en la próxima década. La integración con Chile en minería y energía podría sentar bases similares a las que el carbón y el acero motorizaron en Europa.
