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El taller de juguetes que repara recuerdos en barrio General Paz

En Rosario de Santa Fe 1092, Gabriel Peralta repara juguetes desde hace 15 años. Su taller, Toys Taller, reúne más de dos mil piezas de colección y recibe visitas de coleccionistas de distintas edades.

En el frente de una casa de barrio General Paz, donde alguna vez hubo un garaje, funciona hoy un taller de reparación de juguetes llamado Toys Taller. Allí se reparan autos sin ruedas, muñecas dañadas, trenes descarrilados y soldados de plomo, entre otros artículos.

Gabriel Peralta, responsable del lugar, recibe cada pieza y la restaura. Según informó, lleva 15 años en el local de Rosario de Santa Fe 1092 y posee más de dos mil artículos de colección. Peralta afirmó: “Los juguetes no son objetos, son recuerdos con forma”.

En diálogo con este medio, Peralta explicó que su relación con los juguetes comenzó en su infancia, cuando usaba las herramientas de su padre, radiotécnico, para reparar juguetes de los chicos del barrio. Relató que cobraba sus servicios con piezas: “Te arreglo los cinco, pero te devuelvo cuatro y me quedo con uno como pago”.

El taller funciona también como espacio de compra, venta y canje. Peralta indicó que los coleccionistas suelen intercambiar piezas según su valor y preferencia. Entre los artículos que mencionó se encuentran una casa de muñecas de 1940, soldaditos de plomo de los años 50 y un camión Mack de fines de los 40.

Peralta señaló que los juguetes reflejan la época en que fueron fabricados. “Hoy ese espejo muestra electrónica y tecnología digital; antes mostró los primeros productos chinos y, más atrás, los juguetes nacionales de goma y plástico”, declaró. También mencionó que los juguetes de guerra de fines de los 40 y comienzos de los 50 siguen siendo buscados por coleccionistas.

En cuanto a los clientes, Peralta indicó que hay coleccionistas de todas las edades, desde niños de siete u ocho años hasta personas mayores de ochenta. También mencionó casos de abuelos que llevan juguetes para regalar a sus nietos. “La abuela abre un armario después de años y encuentra una muñeca, y piensa: ‘Qué lindo sería que mi nieta jugara con esto que a mí me divirtió tanto’”, ejemplificó.

Sobre el valor emocional de su trabajo, Peralta contó dos casos recientes: una señora que lloró al recibir una muñeca reparada y un hombre que se emocionó al recuperar un tren de lata. “Hacé de cuenta que tengo 10 años de nuevo”, dijo el cliente, según Peralta.

Respecto al contexto económico, Peralta sostuvo que los coleccionistas “siempre guardan una pizquita de ahorro para su próxima pieza” y que el negocio se sostiene por el boca en boca. Afirmó que no hay edad para celebrar el Día del Niño: “Todos fuimos niños y, en algún sentido, lo seguimos siendo”.

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