La estructura de madera más grande del mundo, construida para la Expo 2025 en Osaka, Japón, obtuvo el Récord Mundial Guinness. Tras el cierre del evento, las autoridades planean conservar solo el 10% de la obra, mientras el resto podría ser demolido.
En la isla artificial de Yumeshima, en la ciudad japonesa de Osaka, se encuentra el Gran Anillo, una construcción de madera que desde comienzos de 2026 posee el Récord Mundial Guinness como la estructura de madera más grande del mundo. La obra tiene una circunferencia de casi dos kilómetros y una superficie superior a los 61.000 metros cuadrados.
El Gran Anillo funcionó como la columna vertebral de la Expo 2025, que se desarrolló entre abril y octubre de 2025. La estructura conectó los pabellones y organizó el flujo de visitantes. Su diámetro exterior es de 675 metros y su ancho de 30 metros. La inversión estimada fue de 34.400 millones de yenes, aproximadamente 230 millones de dólares estadounidenses.
El diseño estuvo a cargo del arquitecto Sou Fujimoto, en colaboración con Tohata Architects & Engineers y Azusa Sekkei Co., Ltd. La construcción utilizó la técnica ancestral japonesa denominada nuki, que consiste en ensamblar vigas horizontales y postes verticales sin tornillos ni clavos visibles. Esta técnica fue adaptada a gran escala con refuerzos metálicos para garantizar la estabilidad en una zona de alta actividad sísmica.
La obra requirió 27.000 metros cúbicos de madera. El 70% proviene de especies locales como cedro japonés y ciprés hinoki, mientras que el 30% restante es pino silvestre importado.
Tras el cierre de la exposición, comenzaron las tareas de desmantelamiento. Según declaraciones de Sou Fujimoto al medio Dezeen, la decisión de las autoridades es conservar únicamente el 10% de la estructura, unos 200 metros. El destino del 90% restante no está definido.
La posibilidad de que gran parte de la madera sea incinerada como combustible fue criticada por Fujimoto, quien declaró: “Quemar la madera del Gran Anillo es lo peor que se puede hacer”. Funcionarios locales sugirieron que parte del material podría donarse para la reconstrucción de viviendas públicas tras los sismos de 2024. Sin embargo, la operativa actual apunta a una demolición masiva.
Fujimoto manifestó su aspiración de que el anillo permaneciera como un legado cultural, similar a la Torre Eiffel, y sostuvo que con mantenimiento adecuado la obra podría perdurar por décadas.
