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Pacifica Quartet debuta en el Teatro Colón con un programa que incluye la versión original de la Gran Fuga de Beethoven

El ensamble estadounidense, con más de tres décadas de trayectoria y dos premios Grammy, se presenta por primera vez en Argentina invitado por el Mozarteum Argentino. El concierto incluye el Cuarteto op. 130 de Beethoven con su final original, la Gran Fuga.

El Pacifica Quartet, conjunto de cuerdas fundado hace más de treinta años en la costa oeste de Estados Unidos, ofrecerá esta noche su primer concierto en Argentina. La presentación, organizada por el Mozarteum Argentino, tendrá lugar a las 20 en el Teatro Colón.

El grupo, ganador en dos ocasiones del premio Grammy y residente actual de la Universidad de Indiana, está integrado por Sinim Ganatra (violín), Austin Hartman (violín), Mark Holloway (viola) y Brandon Vamos (cello).

El programa incluye el Cuarteto para cuerdas n.º 2 op. 13 de Felix Mendelssohn, el Cuarteto para cuerdas n.º 1 “Metamorfosis nocturnas” de György Ligeti y el Cuarteto para cuerdas n.º 13 op. 130 de Ludwig van Beethoven con la “Gran Fuga” op. 133 como movimiento final, tal como fue compuesta originalmente.

En una entrevista con LA NACION, el cellista fundador Brandon Vamos declaró: “Lo primero que quiero decir es que esto es muy especial para nosotros, estamos emocionados de ir a la Argentina porque llevamos más de treinta años juntos y estaremos tocando allí por primera vez. Estamos ansiosos de experimentar el magnífico Teatro Colón, su acústica y su audiencia”.

Acerca del nombre del ensamble, Vamos explicó: “Nuestra idea original era vivir en Los Ángeles. De allí surgió nuestro nombre, Pacifica Quartet. Al poco tiempo conseguimos un trabajo en Chicago y lo aceptamos. Éramos muy jóvenes y un trabajo así era importante. Nos mudamos y vivimos allí durante muchos años. Chicago fue decisivo porque un cuarteto depende de sus conciertos para ganarse la vida. Allí teníamos una gran escuela de música y una ciudad llena de oportunidades y lugares donde tocar. Actualmente estamos en Indiana. Vivimos en Bloomington, que claramente no está cerca del Océano Pacífico (risas). Pero nunca cambiamos nuestro nombre porque cuando dejamos L.A., ya habíamos participado en competencias de alto nivel, teníamos premios, actuaciones y prestigio, de modo que al cambiarlo perderíamos mucho de lo conseguido en materia de reconocimiento. Y decidimos mantenerlo porque además nos gusta mucho”.

Sobre la participación en concursos, Vamos señaló: “Coincido en que es un terreno más difuso y difícil que evaluar. Cuando se trata de varios músicos a la vez, todo pasa a un campo más subjetivo, pero hay elementos a los que los jueces y el público se pueden aferrar: los aspectos técnicos de la ejecución, el nivel de afinación, lo compacto del ensamblaje de las partes, el equilibrio con que se mezclan, la identidad de sonido que desarrolla el grupo. Todos estos aspectos solo entran en juego cuando se trata de música de cámara. Claro que cuando hablamos de competencias de alto nivel, se vuelve más difícil de discernir, es menos objetivo y más conforme al gusto de los jueces. La verdad es que cuando participé como jurado de concursos, no disfruté de la experiencia porque sentía que a cada uno lo podía elegir por una razón, que podía tomar caminos y enfoques diferentes, que todos eran válidos y que era arduo optar por uno. De jóvenes competíamos porque es necesario hacerse notar para empezar una carrera importante. Era estresante. Muchos nervios y ansiedad, pero lo hacíamos igual y al final salíamos bien porque teníamos éxito y ganábamos. Se necesita un papel, algo escrito que diga quién sos, por qué te tienen que contratar y por qué te tienen que escuchar”.

Al ser consultado sobre las características del conjunto, Vamos respondió: “Me resulta difícil hablar de nuestro sonido en comparación con otros. Sí te puedo decir lo que hablamos en nuestros ensayos: cómo ser expresivos y acercarnos al canto. Eso buscamos, imitar a los cantantes. ¡Y hablamos muchísimo de los colores! Somos muy afortunados con los instrumentos de cuerdas, en especial la formación del cuarteto, por contar con una infinidad de tonos y colores. El cuerpo más o menos denso, la velocidad más o menos rápida, el toque, la variación de color. Es infinito. Gran parte de nuestra práctica diaria consiste no tanto en los aspectos técnicos como en el carácter y la expresividad, en buscar la personalidad de la música y crear el tipo de sonido con que vamos a interpretarla. El proceso creativo es lo que más disfrutamos”.

Acerca del programa, Vamos detalló: “Es un programa fantástico y ojalá el público lo sienta igual. Comenzamos con una pieza que Mendelssohn escribió a los 18 años, lo cual es fenomenal. Estaba muy influenciado por Beethoven y esa conexión queremos destacarla. En el centro tocamos las ‘Metamorfosis nocturnas’ de Ligeti, una creación con mucha energía y riqueza basada en un tema de 4 notas sobre las que elabora una infinidad de variantes, esas llamadas ‘metamorfosis’ de los sonidos nocturnos (aleteos de insectos y otros efectos). Es una de mis obras preferidas del siglo XX, una partitura desafiante y difícil pero súper efectiva. A menudo nos pasa que el público, que le tiene miedo porque es desconocida, al final nos reconoce que fue la favorita. Por último, el opus 130 de Beethoven, una composición monumental, de las grandes obras de la historia de la música, que escribió al final de su vida. Ese tiempo, en el que ya estaba completamente sordo y aislado del mundo, lo dedicó a sus últimos cuartetos con una música personal y experimental. En ese estilo tardío, Beethoven se sumerge en las emociones más profundas y humanas que puedan imaginarse en la música. Un fragmento conmovedor como Cavatina y una conclusión como la ‘Gran Fuga’, con esa manera monumental de terminar la pieza, ponen al músico en otra dimensión del arte. Cuando en 1826 se escuchó la fuga por primera vez, el público quedó insatisfecho. No pudo comprenderla. El editor entonces le pidió que escribiera un final accesible con el que habitualmente se toca este opus. Pero nosotros, en cambio, tocamos su versión original. Seguimos la intuición de Beethoven: un sonido que fue demasiado moderno y complejo para su tiempo”.

El concierto se realizará hoy a las 20 en el Teatro Colón, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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