El astrónomo Mario Tafalla, del Observatorio Astronómico Nacional de España, explicó las medidas de seguridad necesarias para observar el eclipse solar total del 12 de agosto. El uso de gafas homologadas es la única protección recomendada.
El próximo 12 de agosto se producirá un eclipse solar total que será visible en España, fenómeno que no ocurría en el territorio desde 1905. El evento atraerá a residentes y turistas que buscarán observar cómo la Luna oculta completamente al Sol durante unos minutos.
El astrónomo e investigador del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Mario Tafalla, participó en el podcast de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) para detallar las pautas de seguridad recomendadas. Según explicó, la observación sin protección adecuada puede provocar quemaduras o pérdida parcial de la visión en la retina, una lesión que ocurre sin dolor ni aviso previo y que puede ser inmediata e irreversible.
Tafalla señaló que la única excepción para observar sin protección se produce durante la fase de totalidad, cuando la Luna cubre por completo al Sol. Ese momento dura apenas unos minutos. Durante todas las fases parciales, que se prolongarán aproximadamente una hora, es imprescindible utilizar gafas homologadas que cumplan con la norma internacional ISO 12312-2.
El experto indicó que las gafas de sol convencionales, cristales ahumados, radiografías o cualquier otro método casero no ofrecen la protección necesaria. “Es muy peligroso utilizar trucos caseros como gafas de sol normales, radiografías o discos CD”, afirmó. Estos filtros improvisados bloquean la luz visible pero dejan pasar la radiación ultravioleta e infrarroja, que pueden dañar la retina de forma irreversible.
Las gafas especiales, que suelen estar hechas de cartón, tienen un precio aproximado de entre 3 y 4 euros y se pueden adquirir en ópticas o tiendas de naturaleza. Tafalla recomendó realizar observaciones intermitentes de menos de un minuto durante la fase parcial y descansar la vista entre medias.
Los síntomas de daño ocular pueden aparecer después de la observación e incluyen visión borrosa, mancha central, alteraciones del color o ver las líneas torcidas. En ese caso, acudir a una óptica de inmediato resulta determinante para evitar que la lesión se vuelva irreversible.
