Las administraciones de Tigre, San Isidro y San Fernando ejecutan obras hidráulicas y actualizan protocolos de emergencia en el marco del plan federal de coordinación ante el fenómeno climático.
El fenómeno de El Niño se encuentra en desarrollo y podría afectar el territorio argentino, aunque aún no se precisan las zonas, las fechas ni la intensidad de sus efectos. Ante este escenario, los municipios del norte del conurbano bonaerense avanzan con medidas preventivas.
Las administraciones de Tigre, San Isidro y San Fernando informaron que realizan tareas de mantenimiento de infraestructura hidráulica y refuerzan los sistemas de respuesta ante emergencias.
El intendente de Tigre, Julio Zamora (Somos Buenos Aires), publicó el miércoles pasado un comunicado en las redes sociales oficiales del municipio sobre la posible llegada de un “Super El Niño” y las acciones preventivas. “Sabemos que nuestro municipio es especialmente vulnerable a crecidas e inundaciones”, afirmó.
En las últimas semanas, según informó el municipio, se realizaron tareas de limpieza de arroyos y desagües, se reforzó el equipamiento de los cuarteles de bomberos y se actualizaron los protocolos de emergencia.
San Isidro informó que ejecuta un plan hidráulico que contempla la ampliación de la red pluvial, el mantenimiento de dos estaciones de bomberos y la intervención de otras cinco, además de la limpieza de sumideros. También señaló que la “megaobra del aliviador Alto Perú” y las “obras hidráulicas en Barrio Ferroviario” figuran entre las prioridades, sin precisar fecha de finalización.
Desde la intendencia de Ramón Lanús (Pro) indicaron que avanzan con la renovación de sumideros y guardaganados, y que realizan limpieza permanente de canales de desagüe. Defensa Civil de San Isidro sostuvo que se efectúan controles frecuentes sobre la red de infraestructura urbana y los dispositivos pluviales en sectores vulnerables.
El municipio de San Fernando señaló que en las últimas semanas se construyeron nuevas obras hidráulicas, se amplió la red de desagües y se incorporaron sumideros, bocas de tormenta, maquinaria, vehículos y equipamiento para bomberos. También se conformó un comité de crisis para coordinar prevención y respuesta en el casco urbano y las islas.
A nivel provincial, la gobernación de Buenos Aires formó el Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), que articula con los municipios y empresas. El Ministerio de Infraestructura provincial informó que hace dos años se publicó el Plan de Prevención del Riesgo Hídrico en Ciudades, que contempla el desembolso de $1,5 billones en obras para mitigar anegamientos e inundaciones. El plan incluye 130 iniciativas, de las cuales nueve se ejecutan o planean ejecutar en el norte del conurbano.
Desde el Ministerio de Infraestructura provincial señalaron que parte de los proyectos dependen de financiamiento internacional cuya ejecución continúa demorada por la falta de avales soberanos nacionales.
A nivel nacional, se publicó el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, un programa interjurisdiccional para prevención y atención de tormentas extremas encabezado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), bajo la órbita del Ministerio de Seguridad. El foco de acción es la cuenca del Río de la Plata, integrada por Misiones, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. El plan propone un sistema escalonado: los municipios gestionan tormentas leves, y la cadena jerárquica puede escalar hasta instancias nacionales en casos extremos. La situación se actualizará mensualmente en el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (Siname).
María De Estrada, profesora en gestión de riesgos de la Universidad Nacional de La Plata, señaló que “en este momento estamos en la fase preventiva” y que “las instituciones se están articulando”. También mencionó complejidades como el aumento de la densidad poblacional, la desinformación en redes sociales y los efectos del cambio climático.
De Estrada describió que “geográficamente tenemos ríos de rápida respuesta” y que “con pocos días de lluvia se inunda todo”. Agregó que “tenemos una alta urbanización, por lo que el suelo retiene menos agua” y que “muchas veces la Panamericana, las vías del tren y los edificios funcionan como barreras”.
La experta también reflexionó sobre la comunicación: “En general, la información se caracteriza o se adjetiva de una forma que asusta. Y es que vende, se viraliza y la atención mediática se construye así”.
