El rendimiento del mediocampo argentino en el Mundial 2026 generó dudas sobre la continuidad de los titulares, mientras el equipo se prepara para enfrentar a Inglaterra en cuartos de final.
KANSAS CITY.- La selección argentina de fútbol atraviesa un momento de análisis en su mediocampo, considerado antes del Mundial como una de sus líneas más fuertes, pero que en los últimos partidos mostró un rendimiento inferior al esperado.
Según fuentes consultadas, la principal causa señalada es la merma física de los jugadores. A esto se suman factores como las estrategias defensivas adoptadas en algunos partidos, el clima en ciertas canchas y el estado de los campos de juego, que afectan especialmente a los futbolistas de buen pase.
En el partido contra Suiza, Argentina jugó su peor encuentro del torneo, en parte porque los volantes se ubicaron muy atrás. Suiza presionó eficazmente y neutralizó a Leandro Paredes, quien salió por desgaste y una contractura. Alexis Mac Allister comenzó con un gol pero no alcanzó un rendimiento óptimo, aunque completó los 120 minutos. Rodrigo De Paul fue reemplazado nuevamente, y Enzo Fernández dejó su lugar antes del tiempo suplementario, sugiriendo el ingreso de Thiago Almada para cambiar el ritmo del partido.
El entrenador Lionel Scaloni mantiene la confianza en los jugadores habituales. Nicolás González es el primer cambio y suele mejorar el rendimiento del equipo, especialmente en segundos tiempos. El ingreso de José López renovó el ataque, pero los volantes de recambio solo fueron utilizados mayormente contra Jordania en la fase de grupos.
Scaloni reconoció que es evidente la necesidad de una mejoría y que, contra Suiza, la victoria llegó más por las ganas que por el juego. El equipo se prepara para enfrentar a Inglaterra, un rival que requiere intensidad en el mediocampo, según el análisis del cuerpo técnico.
