La Cámara de Diputados aprobó en media sanción el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias. El proyecto, que el Gobierno espera convertir en ley en el Senado, establece beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros por 30 años para empresas tecnológicas.
La Cámara de Diputados otorgó media sanción al proyecto conocido como Súper RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias. La iniciativa pasó al Senado, donde el Gobierno confía en su aprobación definitiva para atraer inversiones en sectores como semiconductores, inteligencia artificial, centros de datos y baterías de litio.
El régimen establece una alícuota del Impuesto a las Ganancias del 15% para las empresas adheridas, por debajo del 25% que ya contempla el RIGI vigente. Según señalaron desde la Fundación Fundar, “un trabajador que gane bien va a tributar el 35%”.
Entre los beneficios previstos se incluyen contribuciones patronales del 10%, retenciones cero, libre disponibilidad progresiva de cobros de exportación, exención de ingresar y liquidar divisas por aportes de capital, financiamientos y servicios vinculados al proyecto, importación sin aranceles y requisitos casi nulos de proveedores locales. Estos beneficios estarán garantizados por 30 años.
El magnate tecnológico Peter Thiel, fundador de Palantir, visitó Argentina en el marco de esta iniciativa y mantuvo reuniones con funcionarios nacionales. Desde Fundar advirtieron que “el riesgo del RIGI y Super-RIGI es concreto y tiene nombre: enclave. Una inversión que no deja impuestos, no aporta divisas y no genera empleo local”.
Por su parte, Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), afirmó a PERFIL: “La incorporación de la infraestructura digital en el Super-RIGI es un muy buen primer paso en la dirección correcta luego de muchos años en los que la falta de políticas de impulso a las inversiones en infraestructura digital y conectividad, pusieron a la Argentina en desventaja con Santiago de Chile y San Pablo”.
