Agustín Mario Giménez, especialista en inteligencia artificial y negocios digitales, evaluó las cifras presentadas por el jefe de Gabinete sobre su crecimiento patrimonial. Según su análisis, la versión es técnicamente posible pero los datos públicos no la respaldan.
Buenos Aires, 12 de junio (NA) — El crecimiento patrimonial de Manuel Adorni, jefe de Gabinete, vinculado a inversiones en bitcoin realizadas hace más de una década, generó interrogantes. Mario Agustín Giménez, especialista en IA y negocios digitales, sostuvo que la explicación brindada por el funcionario es plausible pero con cifras que no resultan convincentes.
En diálogo con Agencia Noticias Argentinas, Giménez afirmó que “la explicación es técnicamente posible pero los números públicos no la sostienen”. Señaló que “para que una inversión de 200 mil dólares hecha en 2014 termine en una ganancia de solo 300 mil, hace falta que algo del relato no cierre: o la entrada fue mucho más tarde de lo que se dice, o el capital fue mucho menor, o las dos cosas”. Agregó que “las operaciones detalladas públicamente son todas a precios de 2017, y la wallet mencionada muestra movimientos en blockchain recién desde agosto de ese año”.
El especialista indicó que “bitcoin opera sobre un registro público y permanente, así que la versión completa es 100% verificable si se muestran las direcciones”. Recordó que bitcoin arrancó 2014 en torno a los 754 dólares, tocó un máximo de 911 y cerró el año debajo de los 400. Con esos precios, 200 mil dólares compraban entre 220 y 520 bitcoins. Proyectó que una posición de 265 BTC vendida en diciembre de 2017, cuando bitcoin tocó los 19.700 dólares, daba más de 5 millones de dólares; vendida a 8.800 en marzo de 2018 daba 2,3 millones; a 6.800, 1,8 millones; y en el peor momento de 2018, a 3.200, superaba los 800 mil dólares. Concluyó que “no existe combinación de entrada en 2014 y salida en 2017-2018 que dé una ganancia de 300 mil”.
Giménez señaló que las operaciones detalladas públicamente son todas a precios de 2017: 13 bitcoins a 3.356 dólares en agosto, uno más a 3.330 días después, y otro a 7.234 el 2 de noviembre. Eso suma 15 bitcoins y unos 54 mil dólares de capital, una cuarta parte de los 200 mil declarados. Las ventas descriptas, 10 bitcoins a 8.824 en marzo de 2018 y el resto a 6.800, arrojan un resultado en torno a los 60-70 mil dólares, una quinta parte de la ganancia declarada. Agregó que la compra de noviembre de 2017 a 7.234 se liquidó después a 6.800, es decir, con pérdida, y que quien compró en 2014 a precios de tres cifras no pierde plata vendiendo a 6.800.
El especialista añadió que la wallet mencionada en la entrevista confirma esta línea temporal: sus movimientos en blockchain van de agosto de 2017 a abril de 2018, con entradas desde el exchange Bittrex y salidas hacia Bitfinex y Binance. Aclaró que la blockchain registra los movimientos pero no permite probar si la wallet era propia o de un intermediario.
Respecto a la posibilidad de trazar movimientos, Giménez afirmó que “hay una idea instalada de que el bitcoin de aquella época era invisible e imposible de documentar. Es falso en los dos planos”. Explicó que en octubre de 2015 plataformas como Xapo permitían comprar bitcoin online a 250 dólares la unidad pagando por transferencia bancaria, con comisión del 1%, y que mover 200 mil dólares hacia un exchange deja constancia en el sistema financiero. En el plano cripto, señaló que “la blockchain es exactamente lo contrario de un sistema opaco: es un libro contable público y permanente donde cada transacción queda registrada”. Precisó que “si la operatoria de 2014 existió, es completamente verificable. La carga de la prueba es trivial de resolver: basta con mostrar las direcciones”.
En torno a la escala del negocio, Giménez dio un marco de referencia del mercado de 2014, fecha en que Adorni dijo que invirtió todo su capital. Indicó que en todo el mundo había 3.067.749 wallets con fondos; de esas, solo el 2,86% (87.802) tenía más de 10 mil dólares, y apenas el 0,48% (14.787) superaba los 56 mil. La tenencia promedio global era de 2.378 dólares. Una posición de 200 mil dólares ubicaba a su dueño entre los mayores tenedores del planeta, en el percentil más alto de un mercado que todavía era de nicho. Agregó que el mercado argentino de ese momento era una fracción mínima: quienes operaban en la plaza local en 2013-2014 describen una comunidad de pocas decenas de personas donde una compra de ese tamaño era imposible de ejecutar sin que la conociera todo el ecosistema.
Para concluir, Giménez expuso que “la matemática de una entrada en 2014 no produce el resultado declarado bajo ningún escenario, los precios y movimientos públicos corresponden a una operatoria de 2017-2018, y toda la historia es verificable porque tanto el sistema bancario como la blockchain dejan registro permanente. No hace falta especular: los datos para confirmar o desmentir la versión existen y son públicos”.
