El actor de 79 años compartió imágenes desde una camilla hospitalaria y luego explicó que se trató de estudios médicos de rutina.
El actor Gerardo Romano publicó este martes un video desde una camilla de un hospital, lo que generó consultas entre sus seguidores. En la grabación, vestía una bata celeste y se le veía una vía intravenosa en el brazo. Acompañó la publicación con un mensaje humorístico: “Tuve un varón hermosísimo. Pesó 7.400 kilos”. También se lo escuchó decir: “Viva Perón, carajo. Viva la patria”.
Tras la reacción de algunos seguidores, que vincularon la imagen con su diagnóstico de Parkinson, Romano volvió a las redes para aclarar su situación. En un segundo video, ya fuera de la clínica, afirmó: “Hola, ¿qué tal? Soy Gerardo Romano, actor argentino. No estoy internado, estoy bien de salud y hago función miércoles 27 de mayo. Hago función de El secreto en el Tabarís. Digo porque hubo versiones de que estaba medio achuchado, no es así. Chau, nos vemos”.
Desde la cuenta de X del Multiteatro confirmaron que el actor se había realizado estudios médicos previstos y que las funciones teatrales de la obra “El secreto”, en la que participa junto a Ana María Picchio, Rodrigo Noya y Gabriela Sari, continúan con normalidad.
Romano hizo público su diagnóstico de Parkinson a mediados de 2024. En una entrevista concedida a LA NACION en 2025, declaró: “Vayamos al hueso. La finitud es una cuestión fundamental del hombre. En mi caso, eso viene acompañado por un condicionante como es padecer una enfermedad neurodegenerativa, lo cual no es una grata noticia ni tiene solución. Uno puede amigarse y transitarlo o no”. También sostuvo que su participación en “El secreto” podría ser su última experiencia teatral grupal: “Será mi última oportunidad teatral de manera colectiva. Posiblemente pueda armar una unipersonal”.
El actor describió una rutina diaria para enfrentar la enfermedad, que incluye andar en bicicleta, nadar y memorizar textos teatrales. “Todo es en función de la patología. Si no pedaleara o nadara un kilómetro casi todos los días o memorizase texto durante una hora y media cada vez que me levanto, quizás estaría en otra situación”, explicó. Y concluyó: “Me amigué con mi situación, pero no es fácil”.
