Un informe del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania indica que las pequeñas y medianas empresas en Rusia enfrentan una crisis severa, con una caída del 26,8% en la creación de nuevas empresas durante el primer trimestre de 2026.
El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania publicó un informe titulado “Un tercio menos: las pequeñas empresas de la Federación Rusa al borde de la extinción masiva”, en el que detalla el impacto de la invasión en el sector privado ruso. Según el documento, la creación de nuevas empresas registró una caída del 26,8% interanual durante el primer trimestre de 2026.
El informe señala que uno de cada cinco emprendedores rusos considera que sus posibilidades de supervivencia no superan el 30%, y una de cada tres pequeñas y medianas empresas prevé su cierre en el corto plazo.
La crisis responde a múltiples factores. La deuda de compradores y clientes con empresarios superó los 8 billones de rublos (USD 111 mil millones) en primavera. Los préstamos con tasas de interés del 25 al 30% anual, frente a una rentabilidad media de las pymes del 10 al 15%, desalientan la inversión y favorecen el ahorro bancario por sobre el emprendimiento.
El sector agrícola resulta especialmente afectado: su rentabilidad cayó del 23% previo a la guerra al 15% en 2025. Durante ese año, el sector produjo bienes valorados en 10,63 billones de rublos (USD 148 mil millones) y registró pérdidas récord superiores a 100 mil millones. Entre 6.000 y 7.000 explotaciones agrícolas cierran cada año.
Las reformas fiscales recientes agravaron la situación. El nuevo umbral del IVA de 15 millones de rublos de facturación y la reducción del sistema de patentes de 60 a 20 millones anuales limitan el margen de crecimiento legal para el empresario medio. Como consecuencia, muchas empresas recurren a la clandestinidad, la fragmentación y la imitación. Según las autoridades fiscales, en 2025 el número de nuevas empresas cayó un 20% y el 75% de las pymes carecen de beneficios para desarrollarse.
La escasez de personal se profundizó por la movilización, la emigración y una legislación migratoria más estricta, dejando regiones sin trabajadores. En la región de Belgorod, más de 80.000 personas en edad laboral abandonaron el territorio.
El análisis sostiene que las corporaciones estatales, los bancos y los contratistas de defensa son los únicos beneficiados del conflicto, mientras que la población enfrenta mayores costos, caída de la demanda y un Estado que actúa como regulador y deudor. En este contexto, la función principal de las pequeñas empresas se reduce a la generación de empleo, sin expectativas de obtener grandes beneficios.
Además, la vida cotidiana en Moscú atraviesa una etapa de mayor tensión en los últimos meses. Las restricciones en el acceso a internet, implementadas bajo argumentos de seguridad, causaron malestar social, mientras que el incremento del IVA afectó incluso a sectores tradicionalmente cercanos al régimen.
De acuerdo con servicios de inteligencia de Letonia citados por AFP, parte de las élites rusas evalúan la posibilidad de reemplazar a los actuales dirigentes y buscan figuras más jóvenes que protejan sus intereses. El contexto económico también refleja un deterioro: la economía rusa, orientada al esfuerzo bélico y sometida a sanciones internacionales, muestra signos de fatiga. El Producto Interno Bruto registró una contracción del 0,2% en el primer trimestre, la primera caída en tres años.
El politólogo Konstantin Kalachev declaró a AFP: “hemos rebasado el umbral psicológico de los cuatro años, y algunos entendieron que las cosas no van para nada como estaba previsto”.
(Con información de AFP)
