El Banco Central de Brasil enfrenta una reducción del 42% de su personal en la última década, mientras que las instituciones financieras reguladas crecieron un 50%, lo que genera preocupación por la capacidad de supervisión tras el colapso de Banco Master S.A.
El aumento de las restricciones presupuestarias y de personal en el Banco Central de Brasil amenaza con debilitar la capacidad del regulador para supervisar un creciente sistema financiero, tras el reciente colapso de Banco Master S.A. El organismo ha registrado una disminución del 42% de su plantilla durante la última década, mientras que el número de instituciones financieras reguladas ha aumentado un 50% en el mismo período.
Se espera que la situación empeore. Alrededor del 17% de los 600 empleados encargados de supervisar las empresas financieras están en condiciones de jubilarse, y muchos buscan irse tras las repercusiones del caso Banco Master y el temor de ser responsabilizados por fallas vinculadas al escándalo, según una fuente cercana al tema.
“Todo necesita crecer en las mismas proporciones”, señaló José Luiz Rodrigues, socio fundador de la consultora JL Rodrigues, especializada en regulación financiera. “El sistema financiero no funciona por sí solo”.
El colapso de Banco Master fue impulsado por inversiones en activos ilíquidos y vacíos regulatorios. La entidad no estuvo bajo supervisión diaria hasta finales de 2024, cuando los inversionistas comenzaron a expresar preocupaciones sobre sus finanzas. La falta de personal obliga al banco central a concentrar sus esfuerzos en las entidades más grandes, lo que alimenta el temor de que vulnerabilidades pasen desapercibidas.
El sistema financiero brasileño ha crecido significativamente. Brasil se convirtió en un paraíso fintech gracias a regulaciones menos estrictas y la rápida adopción de tecnología. En enero había aproximadamente 900 instituciones financieras reguladas, frente a menos de 600 una década atrás. Gran parte del crecimiento provino de instituciones de pago y prestamistas directos, licencias que no existían hasta la década de 2010.
El banco central señaló que una “parte significativa” de su supervisión se realiza mediante monitoreo remoto con tecnología, permitiendo que el personal se enfoque en gobernanza, estrategias y controles internos. “Para enfrentar este desafío, busca continuamente mejorar sus técnicas e incorporar nuevas tecnologías”, indicó en un comunicado.
El año pasado, una investigación sobre crimen organizado reveló cómo un grupo habría utilizado fintechs para mover dinero ilícito. Una de las empresas mencionadas, BK Instituição de Pagamento, comenzó a ser regulada recién en 2024. Además, dos empleados del banco central fueron removidos por ayudar al ex director ejecutivo de Banco Master a cambio de dinero y beneficios indebidos.
Las responsabilidades del banco central han aumentado, incluyendo la operación de Pix desde 2020. El regulador no tiene autonomía financiera, lo que ralentiza la contratación y capacitación. Un proyecto de ley para otorgarle autonomía está estancado en el Congreso. Durante una audiencia pública, el presidente del banco central, Gabriel Galípolo, dijo: “Al principio pedí apoyo, ahora estoy pidiendo rescate”.
