El consumo masivo cayó 5,1% interanual en marzo de 2026 y la confianza del consumidor se desplomó 5,7%, según consultoras. Empresarios advierten sobre la urgencia de recomponer salarios y reactivar la demanda sin generar distorsiones.
El escenario económico actual plantea un desafío ineludible para las empresas que operan en el mercado interno de la Argentina. Los datos recientes de la consultora Scentia revelan que el consumo masivo registró, en marzo de 2026, una caída interanual del 5,1% y la confianza del consumidor se desplomó 5,7%, según varias consultoras. Frente a este panorama, los líderes de distintos sectores de negocios advierten sobre la urgencia de trazar un horizonte que recomponga los salarios y reactive la demanda comercial sin generar nuevas distorsiones macroeconómicas.
Las compañías asumen el reto de adaptarse a un comprador que abandonó el acopio para volverse estrictamente racional y calculador en cada decisión de gasto. Los empresarios coinciden en que la salida de este escenario de retracción requiere agilidad, innovación en el portafolio de productos y, sobre todo, no caer en la parálisis por la espera pasiva de un repunte económico generalizado.
Federico Sala, creador de El Club de la Milanesa, puso el foco en la necesidad de equilibrar el entusiasmo por las grandes inversiones nacionales con el fortalecimiento del ecosistema comercial y gastronómico local. El empresario destacó que el país cuenta con áreas clave que permiten “atraer capital” y generar divisas, pero alertó sobre el impacto directo del ajuste en el “dinero disponible” del bolsillo cotidiano. La industria, como muchas otras ramas vinculadas a los servicios, requiere de clientes con poder adquisitivo real para sostener su nivel de actividad y la “creación del primer empleo”.
Para salir de este ciclo, Sala enfatizó que las soluciones no deben repetir las fórmulas del pasado. “Nada de esto va a tener sentido si el consumo no vuelve a reactivarse, y no esperamos un ‘plan platita’ ni mucho menos”, definió el ejecutivo sobre la necesidad de trazar metas sostenibles. “Lo que esperamos es que aumenten los salarios por encima de la inflación, que vuelva a haber dinero disponible en los bolsillos del consumidor. El consumo masivo no depende del ingreso de dólares masivos; sí depende de que la inflación se contenga, que el tipo de cambio esté estable, que la tasa de interés baje y que los préstamos vuelvan a fluir”, aseguró en el panel que se desarrolló el miércoles por la mañana, en la segunda jornada del evento.
Por su parte, Pablo Panizza, flamante presidente de Cervecería y Maltería Quilmes para toda Latinoamérica, planteó que la peor respuesta corporativa frente a la coyuntura restrictiva es el “no hacer”. El ejecutivo detalló que, si bien el contexto presenta limitaciones evidentes para las familias, el rol de las compañías es buscar alternativas para un cliente que hoy prioriza el valor y exige opciones a la medida de las “necesidades que tienen en el momento”. Para el directivo, la salida del ciclo recesivo demanda “volver a la ofensiva” y asumir un papel comercial mucho más proactivo frente a la competencia para “no quedarse paralizado”.
“Nuestra mentalidad es volver a la ofensiva. La salida del contexto es no quedarse paralizado, es traer nuevas cosas, porque cuando rompemos el promedio, el mercado está muy interesante”, explicó Panizza sobre la visión de negocios de la compañía cervecera. El referente remarcó que la clave pasa por la flexibilidad. “El rol nuestro es no tratar de explicar con el contexto, sino tratar de entender qué necesita el consumidor”, agregó en referencia a la estrategia de ofrecer desde líneas premium hasta empaques más económicos y bebidas sin alcohol.
Romina Fernández, directora general de New PG Argentina, describió un ecosistema de retail completamente transformado, donde resalta la resistencia del canal tradicional y el avance firme del e-commerce. “Hay una invasión de producto importado que es impresionante; ya hay una nueva góndola y hoy la pelea está ahí”, graficó. La ejecutiva precisó que el público analiza cada detalle y evalúa diferentes alternativas antes de desembolsar su dinero en las grandes superficies o en los comercios de cercanía. Las promociones y los descuentos dominan la estrategia de ventas, pero el mecanismo de adquisición de las familias cambió de manera drástica frente a la estabilización de algunos precios relativos.
“La gente compara mucho más que antes. Compara precio, compara precio por unidad, compara canales. El consumidor piensa, quiere hacer compras inteligentes y no compras rápidas como era antes, que era más para estoqueo, para ganarle a la inflación”, detalló sobre los nuevos hábitos de consumo.
Ricky Sarkany, referente de la industria del calzado y la indumentaria, sostuvo que la transformación del comprador es constante y exige a las marcas aprovechar la inteligencia artificial y el procesamiento de datos para anticipar tendencias. “En esos cambios siempre hay oportunidades. Es más, cuando el cambio es tan violento hay más oportunidades, porque hay gente que toma la decisión de no hacer nada, que es mucho peor, muchas veces, que tomar la decisión equivocada”, sentenció sobre la urgencia de mantener la acción.
