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El método japonés B-life que promete mejorar el torso y el sueño en minutos

Mariko, exbailarina de ballet, creó B-life, un método de ejercicios cortos que combina yoga, pilates y entrenamiento funcional. Con más de 2 millones de suscriptores en YouTube, la rutina promete tonificar el torso y favorecer el descanso, aunque los expertos advierten que no reemplaza la actividad física recomendada.

Mariko tenía nueve años cuando sus pies tocaron el suelo de un estudio de ballet por primera vez. Durante más de una década entrenó con la disciplina metódica que caracteriza a las compañías clásicas japonesas, hasta que, empezados sus veinte, dejó la Compañía Nacional de Ballet NBA, se casó, se mudó a Nagoya y empezó a enseñar en un club local de fitness. Fue allí, rodeada de personas que llegaban cansadas después del trabajo y buscaban algo que pudieran sostener en el tiempo, donde comenzó a pensar en otra forma de moverse: algo más corto, más amable con el cuerpo y menos incompatible con la agenda.

Esa intuición, sumada a un divorcio y un regreso a la casa de sus padres, daría lugar en 2016, a sus 30 años, a uno de los canales de yoga más populares de Japón: B-life. Hoy, junto a su segundo esposo Tomoya —productor audiovisual y estratega de contenidos—, Mariko acumula más de 2 millones de suscriptores en YouTube, donde convirtió una rutina de cinco minutos en una propuesta de bienestar que se practica en todo el mundo.

Lo que Mariko llevó al canal no es ni yoga puro ni pilates convencional, sino el resultado de años combinando lo que sabía del ballet —atención al eje corporal, precisión del movimiento, conciencia postural— con disciplinas como el entrenamiento funcional, el yoga y el pilates. La propuesta trabaja múltiples planos del cuerpo a la vez, apuntando al fortalecimiento y mejora de la postura, sin necesidad de invertir horas en el gimnasio. Los tres ejercicios emblema del método son simples y no requieren equipamiento.

El libro que sistematizó estas ideas se publicó originalmente en Japón y llegó a España con el título Un torso perfecto en 5 minutos. En él, a través de una sencilla tabla, ayudan a activar el torso, corregir la postura y acelerar el metabolismo. Mariko identificó tres factores que suelen impedir que el torso esté tonificado y, con su método, apunta a los dos primeros de forma directa.

Una de las aplicaciones que más tracción le ha dado a B-life en los últimos años es su uso como rutina nocturna. Algunos de sus videos más vistos proponen secuencias cortas de yoga para hacer antes de dormir, orientadas a reducir la tensión muscular y favorecer el descanso. Este enfoque conecta con un cuerpo de investigación científica sólido, aunque los estudios no analizan el método B-life en particular, sino los efectos del yoga como práctica general.

Una revisión de 57 estudios publicada en 2025 en Frontiers in Medicine encontró que las intervenciones de yoga de corta duración —seis semanas o menos— mostraron un efecto significativo sobre la calidad del sueño, con más del 54% de los estudios reportando mejoras estadísticamente significativas. Las intervenciones de mayor duración producían resultados aún más robustos, con el 100% de los estudios reportando mejoras en quienes practicaban 17 semanas o más. Los investigadores concluyeron que adaptar las intervenciones de yoga en duración y frecuencia es valioso, y que la práctica crónica representa una alternativa segura y eficaz frente a la medicación.

Otro metaanálisis publicado en BMC Psychiatry en 2020 revisó 19 ensayos controlados con 1.832 participantes y encontró una mejora significativa en la calidad del sueño en las mujeres que practicaban yoga en comparación con los grupos de control.

Lo que la evidencia no permite afirmar es que cinco minutos diarios sean suficientes para obtener estos beneficios. Los estudios analizados trabajan con sesiones de mayor duración y frecuencia. El propio método B-life, en su versión más extendida —la que Mariko enseña en el canal—, supera ampliamente ese umbral mínimo: los videos duran entre 10 y 20 minutos. Si bien cinco minutos de ejercicio diarios son una puerta de entrada, sería un error considerarlo un destino.

Para tener una idea, la OMS recomienda entre 75 y 300 minutos de actividad física semanal, dependiendo de la intensidad, lo cual implica que —como mínimo— se necesitan 10 minutos diarios de ejercicio físico. En otras palabras, aunque el método B-life puede ser una herramienta útil para quien está empezando a familiarizarse con el movimiento diario, para quien busca complementar otra rutina o para quien atraviesa un período en el que moverse se siente difícil, presentarlo como suficiente indefinidamente no sería correcto.

Algo que el éxito de este método expone crudamente: muchas personas no tienen 45 minutos, pero sí tienen cinco. En ese contexto, la promesa de hacer algo funcional para la salud en el tiempo que tarda en calentarse el agua del mate, más allá de ser o no una estrategia de marketing, es una respuesta útil a una necesidad real.

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