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El sueño y el estrés: los dos factores que más aceleran el envejecimiento, según un neurocientífico

Un especialista en neurociencia asegura que el 70% del envejecimiento depende de los hábitos de vida, especialmente la calidad del sueño y el manejo del estrés, más que de la genética.

El neurocientífico Francisco Mora explicó que el envejecimiento humano está determinado principalmente por los hábitos de vida, como el sueño y el manejo del estrés, más que por la genética. Dos factores principales explican el envejecimiento acelerado: la falta de sueño reparador y el estrés constante.

Según Mora, ambos elementos incrementan la producción de cortisol y otras hormonas como la adrenalina y la prolactina, cuya exposición prolongada altera los procesos fisiológicos del organismo. El experto señala que esta sobreexposición hormonal “puede alterar casi todos los procesos fisiológicos del cuerpo y, a largo plazo, hacer que las células envejezcan más rápido”, aumentando el riesgo de enfermedades.

El cerebro es uno de los órganos más sensibles al deterioro asociado al envejecimiento. Mora destaca que hábitos como dormir bien y mantener rutinas saludables pueden retrasar el envejecimiento cerebral. En ese sentido, explica que “la relación beneficiosa entre la siesta y determinados procesos cognitivos y mentales” contribuye a mejorar la memoria y consolidar el aprendizaje, lo que se asocia con un retraso del deterioro cerebral.

El especialista recomienda que los adultos sanos duerman alrededor de siete horas diarias. “Se evalúa como un buen sueño (reparador) si la persona concilia el sueño en menos de 25-30 minutos y tras dormir seguido toda la noche despierta con sensación de descanso”, explicó. También menciona excepciones, como personas que duermen menos de seis horas o aquellas que requieren más tiempo de descanso, pero subraya que la calidad del sueño es determinante.

Mora diferencia entre la edad cronológica y la biológica. La primera corresponde al tiempo vivido, mientras que la segunda refleja el estado real del organismo. “Refleja el estado funcional del cuerpo, con la ventaja de la posibilidad de ser modificada mejorando el cuidado y tratamiento médico de posibles patologías, así como la alimentación, medio ambiente, estrés, sueño”, indicó.

El ritmo de envejecimiento depende en mayor medida del estilo de vida que de la genética. Según el especialista, estos son factores clave: el neurocientífico concluye que aproximadamente el 70 % del envejecimiento está relacionado con los hábitos de vida, frente a un 30 % determinado por la genética.

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