A 42 años del conflicto, se recuerda la acción del subteniente de fragata en el hundimiento del ARA General Belgrano, donde ayudó a salvar a otros tripulantes antes de desaparecer en el mar.
El 2 de mayo de 1982, el Crucero ARA General Belgrano fue impactado por dos torpedos británicos. En medio del caos y la orden de abandonar el buque, el subteniente de fragata Emilio Torlaschi, de 23 años, se encontró en una balsa dañada junto a una treintena de marinos. Según el testimonio de Jorge García, uno de los sobrevivientes, Torlaschi logró que remaran hacia otra balsa y facilitó el transbordo de varios hombres, entre ellos el propio García, antes de que las embarcaciones se separaran.
“Esa decisión salvó mi vida”, afirmó García, emocionado. Torlaschi, consciente de que la balsa sobrecargada no tenía posibilidad, optó por no reclamar un lugar en la otra, priorizando la vida de sus camaradas. Él y los demás ocupantes de la balsa dañada no fueron rescatados posteriormente.
Emilio Torlaschi había nacido en Bahía Blanca en 1959. Se destacó en esgrima durante su formación en la Escuela Naval, donde también sobresalió académicamente. Recién graduado, fue destinado al Belgrano a principios de 1982.
El hundimiento del crucero cobró la vida de 323 marinos. Los buques de rescate lograron salvar a 770 tripulantes en los días siguientes. La historia de Torlaschi emerge como un ejemplo de decisión y sacrificio en el marco de la guerra de Malvinas.
