Una nueva directriz de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) excluye a titulares de residencia permanente del acceso a préstamos federales, impactando en miles de negocios, especialmente en California.
Una directriz de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) de Estados Unidos, vigente desde el 1° de marzo, modificó los requisitos para acceder a créditos federales destinados a pequeños negocios. La medida establece que el 100% de los propietarios de una empresa solicitante debe estar integrado por ciudadanos o nacionales estadounidenses, excluyendo así a los titulares de residencia permanente legal (green card).
La restricción alcanza tanto a los préstamos directos de la SBA como a los otorgados por bancos y entidades privadas que operan con respaldo federal de la agencia. Esto reduce significativamente el universo de crédito accesible para emprendedores migrantes.
“La SBA tiene una capacidad de préstamo limitada. El cambio en las reglas busca ayudar a garantizar que más ciudadanos estadounidenses tengan acceso a los fondos que anteriormente se otorgaban a no ciudadanos”, justificó Maggie Clemmons, portavoz de la agencia, en declaraciones a Cal Matters.
Según analistas, los tipos de negocios más afectados son aquellos que forman parte del tejido económico cotidiano de muchas comunidades, como restaurantes, servicios de cuidado infantil o transporte. El efecto se siente con especial fuerza en California, donde la población inmigrante y el número de pequeñas empresas tienen un peso central en la economía local. Datos de Cal Matters indican que la decisión podría afectar a unos 220.000 propietarios con residencia permanente en ese estado.
“Lo más importante para nosotros es comprender que esta decisión de la SBA es realmente perjudicial para la economía estadounidense”, señaló Carolina Martínez, directora ejecutiva de Cameo Network.
La preocupación de expertos también se extiende a la capacidad de respuesta ante futuras crisis económicas, considerando que durante la pandemia el financiamiento de la SBA fue un apoyo crucial para miles de pequeñas empresas. Sin acceso al crédito federal, muchos emprendedores podrían recurrir a prestamistas privados con tasas más altas y condiciones más exigentes.
La nueva política no prohíbe que una persona con green card tenga una empresa ni que busque financiamiento privado. Sin embargo, especialistas advierten que las alternativas disponibles están más dispersas y requieren mayor orientación para ser aprovechadas por quienes perdieron el acceso a la SBA.
