La central obrera se reúne este jueves para definir una posible marcha el 30 de abril, en un contexto marcado por el debate económico, la reforma laboral y tensiones en el transporte.
La Confederación General del Trabajo (CGT) se reúne este jueves en su sede de Azopardo 802 para definir, entre otros puntos, una posible movilización a Plaza de Mayo el próximo 30 de abril, en vísperas del Día del Trabajador. Según fuentes sindicales, el debate central gira en torno a la convocatoria de una misa y una movilización bajo la consigna de “paz, pan y trabajo”.
El contexto de la reunión está marcado por la percepción de un “aumento del descontento social” con la situación económica. Los dirigentes argumentan que “cada vez menos trabajadores llegan a fin de mes” y señalan el cierre de más de 21 mil empresas en dos años, así como una inflación que no registra caídas desde hace nueve meses.
En paralelo, la CGT analiza los avances sobre la reforma laboral, luego de que un juez concediera una medida cautelar que suspendió 82 artículos de la ley. El Gobierno ya presentó una apelación contra esta decisión, que afecta puntos como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), las limitaciones al derecho a huelga y el cálculo de indemnizaciones, entre otros.
La reunión se desarrolla además en un escenario de tensión en el sector del transporte. El aumento del combustible y demoras en subsidios estatales llevaron a una reducción de hasta el 30% en la frecuencia de colectivos en el AMBA. Gremios como la Unión Tranviarios Automotor (UTA) han iniciado medidas de fuerza, denunciando incumplimientos en el pago de salarios.
En cuanto a datos económicos, si bien la actividad económica mostró un crecimiento del 4.4% el año pasado, según el EMAE, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reportó una pérdida de 192.328 puestos de asalariados privados y 79.620 públicos en los últimos dos años. Además, la capacidad instalada industrial cayó al 53.8% en diciembre de 2025.
