Moria Casán volvió a demostrar por qué es la dueña indiscutida del show argentino. Sin filtro, sin vueltas y fiel a su estilo frontal, la diva lanzó una confesión inesperada que sacudió el aire de la televisión y dejó a todos descolocados. “Yo a Manguera –Gonzalo Valenzuela– me lo chapé”, disparó, como quien comenta el clima, mientras el estudio estallaba entre risas, sorpresa y comentarios.
La revelación se dio en medio de una charla distendida sobre besos en la ficción, intimidad actoral y recuerdos de viejas producciones. Pero bastó esa frase para que el clima cambiara por completo. La frase fue tan directa que Benjamín Vicuña, protagonista del móvil no pudo disimular su incomodidad y amagó con retirarse del aire ante semejante confesión.
Moria, lejos de recular, profundizó el recuerdo y explicó el contexto. Contó que el beso ocurrió durante una ficción en la que ella interpretaba a la madama de una casa de citas, y que ese galán —por entonces joven promesa de las novelas— habría sido besado por ella por primera vez en la Argentina. “Estaban divinos”, remató, sin ahorrarse elogios.
Como era de esperarse, la charla derivó en un debate tan divertido como incómodo sobre los besos de ficción. ¿Dan pudor? ¿Hay nervios? ¿Se piensa en el aliento? La One no esquivó nada y respondió con su habitual desparpajo: “¿Te vas a besar con alguien que tenga mal aliento? Por favor”, lanzó, generando carcajadas en el estudio.
El momento más tenso llegó cuando la confesión tomó tal dimensión que uno de los participantes del móvil intentó correrse de la escena, visiblemente superado por la situación. Moria, atenta a todo, lo chicaneó con ironía y redobló la apuesta, como solo ella sabe hacerlo.
Además, la diva aprovechó para reflexionar sobre la intimidad en la actuación y lo incómodo que puede resultar “jugar a ser otro” en escenas de cercanía física. Incluso recordó su experiencia más reciente en una serie junto a Guillermo Francella y cómo los actores deben poner el cuerpo en situaciones que no siempre son cómodas, aunque formen parte del oficio.
Una vez más, Moria Casán convirtió una charla cotidiana en un momento televisivo inolvidable. Sin escándalo forzado, sin gritos ni peleas: solo una frase, una anécdota y su carisma intacto. Porque cuando habla La One, el resto escucha… aunque a veces quiera salir corriendo.
